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Domingo 25 de Abril del 2004

El pastor y su congregación
Pastor Tony Hancock

Me ha tocado en varias ocasiones estar con niños cuando reciben las vacunas. Las vacunas son uno de los mayores avances del último siglo, reflejando la sabiduría que Dios da a los doctores para prevenir la enfermedad. La viruela, que mató a muchos y desfiguró a quienes la sobrevivieron, ha sido erradicada mediante las vacunas.

Algo interesante que noto, sin embargo, es que ninguno de los niños que reciben las vacunas muestra agradecimiento al doctor o a sus padres. Ninguno de ellos les da una sonrisa. Nunca les dan las gracias. En la mayoría de los casos, gritan, lloran y hacen todo lo posible por escaparse.

¿Por qué muestran los niños esta reacción tan ilógica? ¿Por qué no muestran agradecimiento por algo que es para su bien, que les salvará de mucho dolor y muchos sufrimientos? La respuesta es que no tienen la capacidad para entender que lo que les duele en ese momento es para su bien.

Los padres muchas veces tienen que hacer cosas que son para el bien de sus hijos, pero que en ese momento no les gustan. La mayoría de los niños no quiere ir a la escuela, pero es una falta de amor no obligarles a hacerlo. De igual modo, el no ponerles las vacunas porque les dolerá realmente no es amor.

¿Cuál es la conexión entre esto y el tema del pastor y su congregación? ¿Estoy tildando de niño a cada miembro de esta congregación? Ésa no es mi intención. Más bien, quiero señalar que, muchas veces, arrastramos actitudes desde nuestra niñez que no nos sirven como adultos.

Una de estas actitudes es el resentimiento hacia la autoridad. Si de niños hacíamos dibujos de la maestra con orejas de burro o imitábamos la forma de hablar del maestro, como adultos podemos chismear acerca del jefe o burlarnos de la policía.

Lo triste es que estas actitudes muchas veces infiltran la iglesia. Muchas personas muestran una especie de resentimiento hacia los líderes de su iglesia, sean los maestros de escuela dominical, los ancianos o el pastor.

¿Es esto simplemente una realidad de la vida, algo normal e inocuo? ¿O representa un estorbo al bienestar y el crecimiento de la iglesia? ¿Cómo puede la iglesia tratar a sus líderes, y específicamente a su pastor, para mayor provecho de la iglesia misma? Ésta es la pregunta que trataremos de contestar en esta mañana.

Lectura: Hebreos 13:17
"Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso. "

Dios nos habla en este pasaje de lo que es para provecho y beneficio de la iglesia, las personas que reciben estas instrucciones. En nuestra traducción (NVI) hay una falta de claridad al final del versículo, donde dice: pues el quejarse no les trae ningún provecho. No es claro si la palabra les se refiere a los líderes o al pueblo.

El griego es claro. La referencia es a los lectores. En otras palabras, nos dice que la forma de tratar a los líderes - y específicamente, al pastor - que aquí se recomienda es para el provecho de la iglesia. Es para su bien. Dios enseña a la iglesia cómo tratar a sus líderes para que la iglesia prospere.

¿Cuál es esta forma? En primer lugar,

I. Dios nos enseña que la confianza es de provecho

Se cuenta la historia de un padre que puso a su hijo sobre el barandal de la casa y le dijo que saltara. El padre quería enseñarle una importante lección acerca de la confianza. El hijo se mostró renuente, pero finalmente se convenció y saltó. Su padre, que estaba parado debajo de la escalera, al último momento quitó los brazos y permitió que su hijo cayera al suelo.

Cuando su hijo se levantó del suelo con lágrimas en los ojos, el padre le dijo: Espero que hayas aprendido a nunca confiar en nadie. Qué tremendo, ¿verdad? Y aunque espero que nunca hagas semejante cosa con tus hijos, quizás sientes que alguien te lo hizo a ti.

Posiblemente tu propio padre, sin hacerlo de una forma tan directa, te enseño a no confiar en él. Quizás no fue parte de tu crianza porque no estuvo en casa, o porque andaba ocupado con la bebida o las mujeres. Quizás algún maestro, algún pariente o algún líder espiritual te desilusionó. Quizás aprendiste a no confiar en los líderes.

Dios puede sanarte esas heridas. Él es el único Padre perfecto, que nunca nos decepciona ni nos abandona. Él aquí nos enseña que esa confianza en nuestros líderes, aun cuando hayamos sido decepcionados, es buena y es provechosa.

Volviendo a nuestro pasaje, encontramos estas palabras: Obedezcan a sus dirigentes y sométanse a ellos. La palabra que se traduce obedezcan tiene un sentido muy interesante e iluminador. Se refiere, no a la obediencia obligada por temor al castigo, sino de la obediencia que nace de la confianza en una persona y su mensaje.

En otras palabras, podríamos decir: Obedezcan a sus dirigentes porque confían en ellos. La actitud de desconfianza, de duda, de reservar el apoyo a los dirigentes porque no queremos comprometernos o arriesgarnos - esto no llevará al crecimiento o al progreso.

Pero quizás dirás: Yo no puedo confiar en mi pastor. No puedo apoyarlo, porque no le tengo confianza. Déjame hacerte una pregunta: ¿No puedes confiar, o no quieres confiar? Si examinamos la Biblia, encontramos sólo dos opciones.

Por un lado, si un pastor u otro líder de la iglesia es descubierto en algún pecado de naturaleza grave, la Biblia dice que tiene que ser amonestado públicamente. Hay lugar dentro de la Biblia para el castigo del pastor que - por ejemplo - malversa fondos, comete adulterio, o de algún otro modo traiciona la confianza. El pastor no es un intocable.

Fuera de estos casos, sin embargo, se tiene que observar el mandato que tenemos en nuestro pasaje. Si el pastor no se ha mostrado totalmente indigno de ocupar el cargo pastoral, se le debe respeto y confianza.

Noten que la obediencia es un mandato. Significa que habrá momentos en que no estés completamente de acuerdo con el pastor, pero le debes respeto, confianza y sumisión. Puedes comunicarle tus dudas. Puedes orar por él. En esto, no permitas que tu desacuerdo se convierta en desconfianza, en oposición al liderazgo pastoral.

La alternativa, según el verso, es dificultar el ministerio pastoral. La desconfianza, que resulta en una falta de apoyo al liderazgo, resulta en líderes que no pueden cumplir su misión con alegría. Es fácil esperar la perfección de los líderes, pero la realidad es que todos somos imperfectos. Mucho mejor es buscar formas de apoyarles, para que su servicio sea gozoso. Esto, nos dice el Señor, beneficia a toda la congregación.

Considera tu propia vida. ¿Apoyas a tu pastor? ¿Perdonas sus imperfecciones? ¿Tratas de hacer que su servicio sea un gozo en vez de una tribulación? Si lo haces, si buscas formas de apoyarlo y animarle, estarás sirviendo a Dios. Será para provecho de la congregación.

Hay una forma de apoyo que es la que menos nos gusta comentar, pero si somos fieles a la Biblia, tenemos que reconocer y honrarla. Es ésta:

II. Dios nos enseña que el apoyo económico es de provecho

Se cuenta la historia de un pastor que empezó a animar a su congregación con estas palabras. Dijo así: Hermanos, esta iglesia ha estado gateando por mucho tiempo. ¡Yo creo que esta iglesia puede caminar! Toda la iglesia se emocionó y gritó a una voz: ¡Amén! ¡Que la iglesia camine!

Continuó el pastor, diciendo: No sólo puede caminar esta iglesia, hermanos, ¡sino que yo creo que esta iglesia puede volar! Toda la iglesia se animó más y dijo: ¡Amén! ¡Que la iglesia vuele!

Luego dijo el pastor: ¡Sí, la iglesia puede volar! Pero para que vuele, hará falta dinero... Toda la iglesia se quedó en silencio, hasta que una voz del fondo del santuario dijo: Que la iglesia gatee, hermano, que la iglesia gatee.

Hemos visto tantos casos de mal uso de fondos dentro de las iglesias que no nos gusta hablar del dinero. Hay personas que han llegado a decir que la respuesta es que los pastores no reciban apoyo económico de sus congregaciones. ¿Es bíblica esta actitud? Veamos.

Empezamos con la enseñanza de Jesús. Al enviar a sus discípulos a predicar, les dijo lo siguiente en Lucas 10:7: Quédense en aquella casa, y coman y beban de lo que ellos tengan, porque el trabajador tiene derecho a su sueldo. Él les enseñó que debían recibir su sostén de las personas a quienes predicaban, así como él mismo fue sostenido por otros en su ministerio.

El apóstol Pablo refleja esta enseñanza. En Gálatas 6:6, dice: El que recibe instrucción en la palabra de Dios, comparta todo lo bueno con quien le enseña. Otros versos, que no leeremos por motivos de tiempo, son 1 Corintios 9:11, 14 y 1 Timoteo 5:17-18. Estos últimos versos nos dan a entender que los que se dedican a tiempo completo a la enseñanza y la predicación ocupan un lugar especial en la iglesia, y por ende merecen un apoyo especial.

Enfoquémonos en Gálatas 6:6. ¿Qué nos enseña este verso acerca del apoyo económico al pastor? En primer lugar, nos enseña que es un compartimiento. Debe ser un gozo, no un deber. El pastor no debe verse como un empleado, que la iglesia paga de mala gana. Más bien, es un siervo de Dios, con quien se comparten las bendiciones.

Ahora bien, la Biblia nos advierte acerca de las personas que se tratan de enriquecer mediante el ministerio. A estos hay que resistirlos. El pastor no debe ser la persona que maneja un Mercedes mientras su iglesia anda en bicicleta. Tampoco debe ser, sin embargo, la persona que se preocupa cada mes de las cuentas mientras la iglesia vive cómoda. La igualdad viene con la idea de compartir.

En segundo lugar, podemos discernir un beneficio en el apoyo económico. Dentro de la carta a los Gálatas Pablo advierte acerca del peligro de los falsos maestros. La iglesia que apoya económicamente a su pastor le da la oportunidad de prepararse, de estudiar la Biblia, y así se protege del error doctrinal.

Se ha visto en caso tras caso: las iglesias que no observan los mandatos bíblicos acerca del apoyo económico al pastor y buscan sólo líderes voluntarios, con pocas excepciones, terminan en el error doctrinal. El apoyo económico al pastor es una protección para la iglesia, pues le da al pastor la oportunidad de prepararse adecuadamente en la Biblia.

Para terminar, déjame hacerte una pregunta: ¿Ves a tu pastor como el doctor que te va a poner vacunas? ¿Resientes de su liderazgo? ¿O le das tu apoyo y tu confianza? Recuerda que el apoyo es para tu propio bien, y para el bien de la iglesia.

Puedes enviar tus comentarios a pastortony@iglesiatriunfante.com

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