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Domingo 15 de Febrero del 2004

Valora la verdad:
Esfuérzate en vivir la verdad

Pastor Tony Hancock

Un día, un padre de familia fue a la tienda de juguetes para comprarle un regalo a su hijo. El vendedor le mostró lo último en juguetes educacionales. Se trataba de un juego de piezas que el niño tenía que armar, usando sus propias habilidades.

El padre no se mostró muy entusiasmado. "De rompecabezas mi hijo tiene muchos", le dijo al vendedor. Éste le respondió: "Es que usted no conoce el secreto de este juguete", le respondió al padre. "No importa cómo lo arme el niño, las piezas nunca quedan. ¡Este juguete lo preparará para la vida!"

Hay muchas personas que piensan que así es el asunto, en realidad. Para ellos, no existe ningún plan divino; no hay ninguna mano escondida que obra en todas las circunstancias de la vida. La vida es un desorden, un caos, un misterio; y simplemente tenemos que vivirla lo mejor posible.

Para algunos, tal idea podría parecer emocionante y arriesgada. A mí, más bien, me parece deprimente y delusorio. Sin embargo, así es que viven muchas personas - aun personas que se consideran cristianas. Viven una vida religiosa, pero niegan el poder de la fe al no entender que la verdad se tiene que vivir - y que sólo la verdad da forma a la vida.

La semana pasada vimos la importancia de esforzarnos por conocer la verdad. Sin embargo, si nos quedamos sólo con el conocimiento, no hemos logrado mucho. La verdad, para que tenga su efecto en nosotros, tiene que vivirse.

Lectura: 2 Timoteo 3:1-5, 10-17

3:1 También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.
3:2 Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos,
3:3 sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno,
3:4 traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios,
3:5 que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.
...
3:10 Pero tú has seguido mi doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia,
3:11 persecuciones, padecimientos, como los que me sobrevinieron en Antioquía, en Iconio, en Listra; persecuciones que he sufrido, y de todas me ha librado el Señor.
3:12 Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución;
3:13 mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados.
3:14 Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido;
3:15 y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.
3:16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,
3:17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

Los primeros cinco versos que leímos parecen ser un catálogo de las actitudes que vemos reflejadas en el mundo que nos rodea. Los programas juveniles glorifican la rebelión hacia los padres. La avaricia del hombre esta destruyendo cada día más el mundo que Dios ha creado. El placer es el dios de muchos - y no les importa a quiénes lastiman en su búsqueda por un momento de diversión.

Lo más triste es que muchas de estas personas se llaman o se consideran cristianas. Como dice el verso cinco, aparentan ser piadosos, pero su conducta desmiente el poder de la verdad.

Justamente esta semana recibí la noticia de que un pastor conocido entre el pueblo hispano está renunciando el ministerio y se ha separado de su esposa. Las circunstancias las desconozco; no pretendo comentar sobre el estado espiritual de este hermano.

La realidad, sin embargo, es que cuando recibimos noticias como éstas, nos sentimos desalentados. Yo, como pastor, me preguntó: ¿Algún día deshonraré de tal manera el nombre de Cristo? Y le pido al Señor: ¡No me permitas traicionarte así! Todos sentimos el pesar de ver que tantos caen, que no viven la verdad. Nos sentimos desmoralizados.

¿Cómo debemos de responder ante situaciones como ésta? ¿Nos rendiremos ante estos ataques? ¿Caeremos en la amargura? ¿Lapidaremos, cual fariseos, a los que caen? Pablo no nos llama a ninguna de estas reacciones. Más bien, nos llama a esforzarnos en vivir la verdad. Nos dice:

I. Esfuérzate, porque muchos niegan la verdad con sus vidas

Según las cifras, hay más de mil millones de personas en el mundo que se consideran cristianas. ¿Cuántas de ellas serán creyentes, en realidad? Sólo Dios lo sabe. Lo indudable es que hay muchos que tienen una apariencia de religión o de fe, pero que no viven esa fe en sus vidas.

Esto nos debe de entristecer, pero no nos debe de sorprender. La naturaleza misma del llamado que Dios nos hace - un llamado que es voluntario e interno - crea la posibilidad de que muchos den la apariencia de haber respondido a ese llamado sin haberlo hecho en realidad.

Jesús mismo contó una parábola acerca de esto. Habló de un hombre que sembró trigo en su campo. De noche, su enemigo vino y sembró mala hierba entre los surcos. Cuando brotó la semilla, el hombre permitió que crecieran los dos juntos hasta el tiempo de la cosecha.

De igual modo, Dios permite que coexistan sus hijos y los hijos del enemigo dentro del mundo, y hasta dentro de la iglesia. Esta es la realidad. ¿Cómo debemos de responder? Pablo le dice a Timoteo: ¡Con esa gente no te metas!

Lo que Pablo nos da a entender hiperbólicamente es que no debemos de tomar nuestro ejemplo de tales individuos, ni permitir que nos desilusionen. Más bien, debemos de esforzarnos en vivir la verdad que ellos niegan con sus vidas. Si ellos se alejan del camino, es su decisión; pero no permitamos que sea la nuestra.

En lugar de permitir que los hipócritas sean su inspiración, Pablo le dice a Timoteo, como nos dice a nosotros:

II. Esfuérzate, porque tienes buenos ejemplos a seguir

Pablo compara su ejemplo con el de los falsos maestros que abundaban en aquel día como abundan el nuestro. Timoteo había visto personalmente cómo Pablo había enfrentado los sufrimientos y la persecución a causa del evangelio, y cómo se mantenía fuerte. Pablo quería que Timoteo se inspirara a seguir su ejemplo, en lugar de desilusionarse.

Es obvio que el mejor ejemplo que podríamos seguir es el ejemplo de Jesucristo. Sin embargo, a veces se nos dificulta imaginar cómo viviría Jesús en nuestra situación. Podemos observar los ejemplos que nos dan los creyentes de otras eras y ver cómo la vida de Cristo se expresó dentro de la situación individual de cada uno.

Podemos empezar observando las vidas de los profetas, los apóstoles y otras figuras bíblicas que nos demuestran la fidelidad al Señor en situaciones difíciles. Podemos también leer o ver en video las historias de creyentes de nuestro día que han vivido la fe en situaciones difíciles.

En particular, las historias de los grandes misioneros nos pueden servir de inspiración. Las biografías de hombres como Jim Elliott o Billy Graham nos muestran lo que Dios puede hacer con una vida entregada a él.

A la vez, no nos debe de sorprender que a muchos les parezca mal que nos esforcemos en seguir a Cristo y vivir según la verdad. De mil maneras, el mundo juzga a quienes se esfuerzan por la verdad.

Algunos nos dirán intolerantes; otros nos llamarán santurrones. Otros simplemente nos mirarán con una sonrisa sardónica y nos dirán que estamos pasados de moda. Mientras tanto, la persona que esté dispuesta a permitir que sus valores sean moldeados por el mundo será el amigo de todos.

Esto no nos debe de sorprender. Más bien, debemos de tomar los buenos ejemplos que nos rodean y seguirlos. En los últimos veinte años podemos encontrar en el Perú, en Colombia, en Chiapas ejemplos de hombres y mujeres valientes que han entregado la vida en lugar de negar la fe. Hay misioneros que han cambiado una vida de comodidad por una vida de sacrificios simplemente para compartir el evangelio.

Tomemos estos ejemplos, y sigámoslos. Si no lo has hecho, busca alguna buena biografía de uno de los grandes de la fe. En vez de llenarte la cabeza con las pequeñas vidas de los artistas, considera la grandeza de quienes han vivido para Cristo - y sigue su ejemplo.

Finalmente, Pablo le dice a Timoteo:

III. Esfuérzate, porque Dios te dio su Palabra con este fin

Los versos 16 y 17 son citados con frecuencia para defender la doctrina de la inspiración bíblica. Son claves para ayudarnos a entender el valor de la Biblia. En particular, dice Pablo que toda la Escritura es inspirada por Dios. A distinción de quienes enseñan que sólo algunas partes de la Biblia son inspiradas, o que la Biblia sólo es inspirada cuando cobra significado para nosotros, Pablo declara que Dios ha inspirado toda la Escritura.

Pero no debemos de quedarnos allí. Fíjense en la razón por la que Dios inspiró la Biblia: para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en justicia. Todas esas cosas tienen que ver con la vida. Dios nos reprende mediante su Palabra cuando nuestras vidas no concuerdan con su voluntad. Nos muestra cómo corregir nuestros errores. Nos instruye en la justicia para que andemos en ella.

¿Cuál es el fin de todo esto? A fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra. Dios quiere que estemos preparados para servirle, y no simplemente listos para ganar un concurso bíblico.

Dios no nos dio la Biblia sólo para nuestra información, sino para nuestra transformación. Si la tenemos memorizada, pero no se ve la diferencia en nuestra forma de vivir, no nos sirve de nada.

¿Cómo enfrentamos al mundo que nos rodea? ¿Cómo enfrentamos la desilusión de quienes se llaman cristianos, pero desmienten la verdad con sus vidas de desenfreno? Podemos sacar la bandera blanca - o podemos esforzarnos en vivir la verdad.

¿Cuáles son los patrones a los que ajustas tu vida? ¿Quiénes son los que te inspiran - o te desilusionan? Si has aprendido algo de la Biblia, si te gusta estudiarla, si has encontrado revelaciones en sus páginas - no te quedes conforme. ¡Vive lo que sabes!

Puedes enviar tus comentarios a pastortony@iglesiatriunfante.com

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