Yoga
Por Héctor Marín Segura
Seguramente en la calle, al ir caminando, has notado letreros
colocados en algunos gimnasios y lugares donde se pueden llevar
acabo actividades físicas, letreros que contienen una sola
palabra: Yoga.
Casi de inmediato, al leer la palabra "yoga", de pronto nos
vienen a la mente diferentes imágenes exóticas rodeadas de
misticismo y espiritualidad. Imaginamos gente meditando, casi
contorsionándose, que lleva en sí una vida sana en la que se
come lo esencial para nutrirse y así, entre otras cosas, poder
conservar una imagen delgada y agradable.
Sin embargo, esto sería el aspecto más superficial de algo que
es mucho más copmplejo. El yoga no es sólo un momento en el que
la persona intenta "relajarse", "encontrar la paz" y sentirse
bien ‘consigo mismo y con los demás’. No es nada más vestirse de
blanco, llevar una dieta naturista y tomar yogurt. ¿Qué entraña
entonces la práctica del yoga, que nos lleva de entrada a
asegurar que es una disciplina contraria a lo que creemos los
cristianos?
QUE ES
Ya que nos hemos encargado de decir qué no es el yoga, cabe
entonces decir qué sí es.
Empecemos diciendo que se trata de una disciplina proveniente
del hinduismo. El yoga está fuertemente impregnado de filosofía
y creencias hindúes y busca esencialmente la liberación del
espíritu sobre la materia, para ello, se vale de la meditación y
la concentración mental.
El yoga mantiene una postura un tanto cuanto irreal del mundo,
pues su concepción al respecto, se puede traducir en esta frase:
"el mundo es como tú te imagines que es", lo cual aunque parece
una frase hueca, tiene elementos de veracidad en cuanto a que si
tenemos proyectado hacer cosas mejores, es factible que las
logremos, pero eso no asegura que conseguiremos el éxito. Es
decir, pensar que quiero tener una casa o un auto, no quiere
decir que ya lo tenga, aunque claro, mi ejemplo es muy
materialista, pero sirve para describir la posición filosófica
que propone el yoga.
Regresando al plano filosófico del yoga, en cuanto a lo de poner
encima lo espiritual sobre lo material o lo carnal, podría
pensarse en primera instancia que el cristianismo sería
compatible con el yoga, pero no es así.
El yoga busca de cierta manera que el individuo se evada de la
realidad material por sí mismo, y de esa manera libere su parte
espiritual al separarla de la parte carnal o material, lo cual
lo haría llegar a otro plano en el que la inconsciencia sería un
estado ideal.
Si hacemos un poco de memoria, es más o menos lo que proponían
los Beatles en algunas de sus canciones compuestas después de su
experiencia con el Maharishi Mahesh Yogi, que los llevaron a
experimentar el uso de drogas como el LSD, a través de la cual
evadían la realidad y trataban de encontrar "paz espiritual" por
ese medio.
La letra de la canción "Imagina", de John Lennon, está
fuertemente influenciada con la filosofía hindú. En ella se
propone que el cielo al que aspiramos los cristianos no existe,
sino que arriba sólo hay nubes y demás (la canción no lo dice
excatamente así, pero esa es la idea), y en fin... Es un canto
donde no hay orden ni nada, sólo un mundo ideal.
BRAHMA
Lograr la liberación por medio del yoga requiere de una gran
concentración y esfuerzo mental. La recompensa es pasar, por así
decirlo, "a un nivel superior", a un estado "más elevado" mental
y físicamente, y alcanzar la unión con Brahma.
¿Qué o quién es Brahma? Brahma es la síntesis de todas las
deidades hindúes (el hinduísmo es politeísta) y reúne lo mejor
de cada una de ellas alcanzando un grado de "Absoluto". Brahma
no tiene propiamente un culto específico, es decir, es un dios
impersonal sin características específicas pero que enmarca en
sí mismo lo mejor que, desde el punto de vista hindú, puede
desear alcanzar un ser humano.
EJERCICIOS
Si un cristiano está yendo a practicar yoga, notará que no tiene
nada de malo hacer ejercicios de respiración. No tiene nada de
malo aprender a flexibilizar el cuerpo y que en efecto, esta
disciplina puede traer beneficios para la salud personal.
Sin embargo, un cristiano debe estar atento al origen de estos
ejercicios, que no están propiamente enfocados al simple
beneficio corporal sino que conllevan una serie de ideas que
nada tienen que ver con el cristianismo.
Veamos:
- El yoga busca alcanzar la unión con Brahma, una deidad
impersonal, a través de la meditación y la concentración.
El cristianismo no encuentra otra forma de unión con Dios si no
es a través de Jesucristo, Dios hecho hombre. A través de su
sacrificio en la cruz, él murió por nuestros pecados y quien
confiesa que Jesús es el Señor, será salvo. (Ro. 10:9). ¿Salvo
de qué? Salvo de ir al infierno por sus propios pecados, ya que
se ha nacido con una naturaleza pecaminosa. Dice la Palabra de
Dios que somos pecadores, pero Jesucristo es el que nos puede
salvar de la condena, porque Dios es justo. (Ro. 3:22-24).
- El yoga busca que la persona se una a la divinidad con sus
propios medios. Es decir, la unión con la divinidad se alcanza
con medios propios, el individuo debe esforzarse por lograr una
mayor concentración y profundizar más en su interior, si lo
logra, habrá llegado a ese "nivel más alto" al que habíamos
hecho referencia, y de esa manera alcanzar la unión con Brahma.
Para el cristianismo no sirve de nada concentarse y meditar. No
basta con hacer ejercicios de respiración para tener comunión
con Dios. Cualquier esfuerzo es vano y llevar una vida sana y no
beber alcohol no salvan a nadie de la muerte eterna.
El cristianismo no es portarse bien y no hacer lo malo. No es
ayudar a la gente y dar limosna en las calles. Esas son obras,
son esfuerzos humanos para "quedar bien con Dios", pero dice la
Palabra de Dios que por nuestros propios métodos no llegaremos
al cielo, pues la salvación es por fe y no por obras. (Ef.
2:8-9).
¿Fe en qué? En que Jesucristo murió en la cruz por nuestros
pecados y en que a través de su sacrificio podemos estar seguros
de nuestra salvación. "Porque también Cristo padeció una sola
vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a
Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en
espíritu" (1. Pe. 3:18).
Estos son tan sólo pequeños puntos que un cristiano debe
considerar al practicar esta disciplina. Si en algún momento
nota que las sesiones retoman alguno de los elementos que hemos
planteado, y que se está pasando de los simples ejercicios a un
plano que abarca lo espiritual, lo mejor será abandonar el
grupo, pues consciente, o inconscientemente, se estará entrando
en terrenos espirituales ajenos a nuestra fe, pues finalmente,
como ya dijimos, el yoga busca acercar al hombre a su concepción
de dios, que es un dios hecho de retazos de otros dioses.
Jehová, nuestro Dios, es claro cuando nos dice "No tendrás
dioses ajenos delante de mí" (Ex. 20:3).
No podemos decirnos cristianos y participar de una filosofía y
un sistema de creencias contrario a lo que decimos creer. (2
Cor. 6:14-16).
Así pues, creo que es más adecuado buscar algún grupo donde se
practique lo que se conoce como Acondicionamiento Físico General
(AFG), en el cual, si lo que se quiere es tener una buena
condición física, sería una mejor opción.
Hasta pronto.
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