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Lunes 2 de Agosto del 2004

Pornografía
Por Héctor Marín Segura

AVISO: En este artículo tratamos un tema delicado de índole sexual. Las situaciones que se plantean podrían ofender a algunos lectores, por lo que recomendamos discreción.

El Pequeño Larousse Ilustrado ofrece la siguiente definición de esta palabra:

f. Tratado acerca de la prostitución. || Carácter obsceno de obras literarias o artísticas. || Obra literaria o artística de este carácter.

Movido por recientes hechos que han destacado en los medios de condicionamiento de masas en México (de los cuales ya hablamos en un artículo en esta misma edición) y ante la avalancha pornográfica que mina los valores y la espiritualidad de la juventud, es que te presento esta reflexión.

Pero no pensemos que el ataque pornográfico a través del cual un joven o un niño es lastimado en su percepción acerca de los que es el sexo, tiene su origen en unos medios mal regulados como es el caso de México, sino que puede tener su inicio incluso en el hogar, como el siguiente ejemplo del libro de Anderson y Park "Pureza Bajo Presión":

"Los problemas de Juan empezaron literalmente, en un basurero. Siendo niño, tomó contacto con la pornografía. Escarbando por curiosidad en un cesto de basura en la base militar donde estaba su padre, Juan descubrió más basura de la que jamás hubiese visto. Sabía que tenía que dejar allí las revistas sucias, pero las tentadoras fotografías cautivaron su atención. Había mordido el anzuelo.

Al entrar a la pubertad, se fortaleció en su mente. Comenzó a tener fantasías sexuales y se masturbaba con frecuencia. Los viajes de Juan hacia el lado oscuro de la vida, lo llevaron a probar el alcohol, las drogas y a tener actividad sexual. Irónicamente, seguía manteniendo la imagen de un buen muchacho cristiano".

Sí, muchas veces el problema puede gestarse en la propia casa y aun afectar a los jóvenes cristianos.

En la actualidad, en ciudades como la de México, disponer o tener contacto con la pornografía puede convertirse en un acto cotidiano no muy difícil de llevar a cabo, pues basta pararse en un crucero para atravesar la calle y ver las publicaciones que se exhiben en los puestos de revistas de las esquinas. Las portadas y los títulos están a la vista de todo mundo, sin que las autoridades hagan algo por normar y hacer cumplir las disposiciones para la exhibición de dicho tipo de revistas.

El hogar puede ser el lugar del primer contacto con la pornografía, cuando un padre descuidado o poco discreto deja al alcance de sus hijos este tipo de materiales que pueden cambiar la vida del niño o del joven para siempre, materiales que, por cierto, no deberían tener lugar en la casa.

¿POR QUE LA PORNOGRAFIA?

Definir el porqué alguien puede consumir este tipo de productos puede ser muy complejo, ya que los valores, necesidades y características de cada individuo son muy distintas de las de otros. Sin embargo, tratando de hacer un consenso que permita escudriñar por qué existen tantos consumidores de películas, revistas, libros y ahora hasta programas televisivos de contenido pornográfico, reside en que alienta las fantasías de individuos ávidos de obtener estímulos que sustituyan su propia realidad. Es decir, al igual que en el alcoholismo (tema que ya trataremos), el consumidor de pornografía busca evadirse de la realidad contemplando imágenes pictográficas (fotos) o libros en los que se describen diferentes tipos de actos sexuales, como pueden ser los escritos por el marqués De Sade.

En la mayoría de los casos, inicialmente, la persona que busca pornografía, estará satisfecha con el simple hecho de mirar, pero la satisfacción que logre obtener de esto, lo llevará a buscar material cada vez más fuerte, de tal manera que sabemos que existe pornografía "blanda" y pornografía "dura" (soft y hard).

El estímulo pasa por un proceso cerebral que buscará la satisfacción física y que suele conducir a la masturbación, la fornicación, la homosexualidad y otras perversiones.

Incluso, no se circunscribe únicamente a obtener un estímulo sexual por medio de la vista, sino también a través del oído, para lo cual hay lugares que venden grabaciones con temática "erótica" y las famosas hot lines (líneas calientes) a través de las cuales se puede sostener una conversación con contenido puramente pornográfico.

La Internet no es la excepción, existen numerosos sitios web donde se ofrece pornografía en diferentes niveles y temáticas, así como salas de chat previstas para este fin. En este último caso, sugerimos a los padres de familia establecer contacto con sus proveedores de Internet para saber cómo restringir estos sitios y así evitar que sus hijos los visiten.

Ante todo, no cabe olvidar que la finalidad de la gente que produce estos servicios lo hace especialmente para obtener ganancias económicas a través del vicio o las debilidades de otros.

LO QUE PROVOCA

Tomando en cuenta que la pornografía ha entrado al seno del mismo hogar, y prueba de ello es que, de acuerdo con información publicada por el periódico Milenio, ya hay en el mercado dispositivos que "recrean relaciones sexuales a distancia mediante el uso de cascos tridimensionales, audífonos, guantes y bodies ultrasensoriales con el fin de tener "placer sexual online", hay gente, incluso hermanos en la fe que quisieran estar pegados a la computadora y alegan que si pasan tantas horas frente a la pantalla es porque se encuentran trabajando, cuando la realidad es que durante todo ese tiempo navegan en busca de sitios donde puedan a otras mujeres (u hombres) para poder fantasear.

Sin pudor alguno, Rafael Tonatiuh, articulista del diario Milenio, confiesa: "La pornografía es más bien del gusto masculino y tremendamente adictiva. Un hombre con Internet en casa es proclive a desvelarse muchas horas, viendo páginas y páginas de pornografía. Se los digo por experiencia. Por culpa de ese maldito vicio he llegado tarde a citas importantes, pues en vez de estar donde debería estar, continúo pegado al monitor, con los ojos ojerosos y la mente extraviada..." A ese grado llegan algunos.

No está de más recordar la cita bíblica de Mateo 5:27: "27Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. 28Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón".

Hay psicólogos y consejeros cristianos que llaman a este tipo de situación "adulterio virtual", ya que quien presencia escenas con contenido sexual para codiciar a otra mujer y fantasear con ella así esté sentado en su casa frente a la computadora o el televisor, está cometiendo adulterio.

Es obvio que en el matrimonio comenzará a haber problemas, ya que en muchas ocasiones el primer paso es mirar pornografía para después pasar a realizar lo visto en el plano real.

He sabido de hombres, especialmente que, para tener una relación sexual con sus esposas no pueden prescindir de utilizar material pornográfico con el fin de "hacer más intenso el momento". No quiero ser explícito, pero entre las películas o fotografías pornográficas, sobra material en el que resaltan situaciones fuera de lo común en cuanto a formas de contacto sexual. Muchos hombres al ver esas escenas, quieren repetirlas o realizarlas con sus esposas, quienes en su mayoría se niegan, lo que provoca la infidelidad del adicto, quien va en busca de prostitutas que les "ayuden a hacer sus sueños y fantasías realidad". De ahí, querido lector, habrás advertido que se pueden desencadenar problemas de salud serios como el contagio de enfermedades de transmisión sexual o incluso adquirir el SIDA, es decir, toda una cadena de errores que pueden y deben evitarse.

Esta conducta inmoral resulta también degradante para las mujeres tal y como señala Jeff Olson en el estudio bíblico "Cuando la Mirada de un Hombre se Desvía":

"Las mujeres por lo general son explotadas en la pornografía. Incontables mujeres han contado cómo ellas y muchas otras fueron víctimas de abuso mientras hacían películas pornográficas. En muchos casos, a las mujeres se les coaccionaba a llevar a cabo actividades humillantes, degradantes y abusivas para complacer sexualmente a los personajes masculinos.

La pornografía es responsable de divulgar la mentira de que las mujeres están disponibles instantáneamente para satisfacer las exigencias sexuales de los hombres. En la mayoría de los casos, presenta a las mujeres como objetos sin inteligencia que sólo existen para cumplir los caprichos sexuales de todos los hombres. Además propaga una perspectiva degradante tanto de las mujeres como de los hombres porque los presenta como si no fueran otra cosa más que animales interesados en el sexo".

Por otro lado, quiero agregar que la compra de este tipo de productos afecta considerablemente el bolsillo del adicto y al mismo tiempo lo hace llevar una doble vida y por tanto una doble moral (en especial cuando se trata de un hombre casado y más si se trata de un cristiano no importando su estado civil).

Volviendo al punto sobre la degradación del sexo femenino, en muchas cintas porno se percibe la cosificación de la mujer y cómo es tratada ésta cuando se niega a tener relaciones sexuales. Lo malo es cuando algunos adictos repiten también estos patrones en la vida real, maltratando y abusando sexualmente de la mujer.

Existen además festivales y ferias como la "Venus" de Berlín o la "Feria del Sexo" de la Ciudad de México, donde lejos de informar al público sobre cómo llevar una vida sexual normal, este tipo de foros sólo sirven para despertar el morbo y las emociones malsanas de los asistentes al fomentar la pornografía y prácticas anormales como el fetichismo, el sadomasoquismo y otras perversiones sexuales.

Esta distorsión del sexo desde una perspectiva enfermiza ha traído consigo la práctica hasta en los estadios de futbol, del exhibicionismo por parte de algunas mujeres (ya ocurrió en el Estadio de Ciudad Universitaria en este mismo año) con el fin de "llamar la atención", sin saber que lo que hacen no es sino rebajarse y dar pie a que fenómenos como el acoso sexual vayan en aumento.

LIBRANDOSE DE LA PORNOGRAFIA

Olson, en la obra citada, sugiere algunos puntos para que el adicto se libre de las garras de la pornografía:

Admitir su problema. Es decir, caer en la cuenta de que lo que hace no es normal, y que es una situación que afecta sus relaciones sociales y afectivas.

Comprender su propia historia. Olson dice que no basta con admitir que se tiene un problema, sino que "deben (los adictos) también procurar entender cómo llegaron a ese lugar. Hay acontecimientos formativos en la historia de todo hombre, y es importante que hable de ellos con un amigo o consejero. Satanás quiere que ocultemos nuestras historias los unos a los otros".

Sacar la viga de su propio ojo. Añade el autor que "cuando los hombres empiezan a enfrentar sus propias historias, sus corazones están preparados para asumir la responsabilidad de lo que ha hecho y el daño que les han hecho a ellos. Otra de las estrategias de Satanás es conseguir que culpemos a los demás por las decisiones que tomamos", Olson recuerda el episodio de Génesis en que Adán evade su responsabilidad al haber desobedecido a Dios.

Regresar a casa. Quienes han experimentado esta forma de idolatría al llegar a adorar las imágenes que ven impresas en papel, en celuloide o en las pantallas de sus computadoras, se sienten sucios por su mal comportamiento y llegan a pensar que Dios no los puede perdonar, que no son dignos de decirse hijos de Dios, y viven con un sentimiento de culpa que los aleja del Señor, pues sienten vergüenza por sus actos. Olson señala que "Dios no lo ve como una excusa para que nos alejemos de El ni de los demás. Más bien nos apremia a usar la realidad de nuestro pecado y vergüenza como razón para acudir a El para que nos restaure, y la fe y la esperanza para vivir para un llamamiento más elevado".

Poner en práctica el amor. Un hombre sano verá a la mujer no como un objeto para tener relaciones sexuales, sino un ser al que se puede y se debe respetar y al mismo tiempo amar y proteger.

Vivir con un propósito mayor. "Con una fe renovada en lo que Dios hizo por él en el pasado y una nueva esperanza de lo que va a hacer en él y por medio de él en el futuro, el hombre tiene un propósito para vivir hoy. Independientemente de su vocación o medios económicos, puede conocer el honor y el significado de ser un guerrero para los propósitos de Dios".

Amigo lector, dejar la pornografía puede no ser fácil y será una tentación latente mientras no te pongas en las manos del Señor. Pídele en oración la fuerza de voluntad necesaria para no sucumbir ante la posibilidad de echar una mirada a productos de esta naturaleza. El enemigo, te aseguro, buscará todo tipo de momentos y situaciones para tentarte, para hacerte caer. No lo permitas y apenas lleguen a tu mente pensamientos de lascivia, arrodíllate e implora a Dios para que no te permita caer en la inmoralidad sexual, más bien huye de ella y deja atrás eso que sólo te traerá desvelos, gastos, pérdida de energía y sentimientos de culpabilidad que a la larga irán deteriorando tus relaciones familiares y afectivas y tu relación con Dios.

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