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Lunes 24 de Mayo del 2004

¿Sabes lo que hacen tus hijos?
Por Héctor Marín Segura

A la memoria de la niña Dalia Gómez Moreno

En Enero de 2002 escribí un artículo bajo el título "La necesaria disciplina". Ahí comentaba sobre la necesidad de poner empeño en la educación de nuestros hijos dentro y fuera del hogar.

Hablaba también sobre la inconveniencia de dejar todo el peso de la formación de nuestros hijos a la escuela y los riesgos de tener a la televisión como niñera.

Nuevamente quiero tocar el punto porque pese a que en aquella ocasión señalé la importancia y la necesidad de dar la atención debida al desarrollo de los niños, quiero abundar en el tema especialmente porque creo que la ocasión y los tiempos lo ameritan.

DALIA

No conocí personalmente a Dalia Gómez Moreno ni tampoco a sus papás. Supe de ella a través de las noticias, ahí me enteré de que estaba gravemente herida a consecuencia de un disparo recibido en la cabeza y que sus esperanzas de vida eran muy pocas.

El balazo provino de una pistola propiedad de uno de sus compañeros de clase, Alejandro "N" de 13 años de edad.

Dalia apenas tenía 12 años. No sé si era buena estudiante ni si era obediente con sus padres, no sé prácticamente nada de su vida, sino solamente que se debatió entre la vida y la muerte durante varios días, hasta que su cuerpo finalmente ya no pudo resistir más. Se le declaró muerte cerebral y esto le creó una insuficiencia múltiple. Dalia finalmente murió y con ello todos sus anhelos y expectativas.

Sus padres, sus amigos y familiares la lloran y no sin razón. No falta quien piense que esto nunca debió haber ocurrido y pese a ello, tenemos que aceptar que se trata de una triste realidad.

FUERA DE TODA LOGICA

La muerte de esta niña se dio en un marco de lo que podríamos llamar ilógico, poco común, absurdo. ¿Qué tenía que estar haciendo su compañero Alejandro "N" con una pistola en una escuela?

Hay múltiples hipótesis al respecto, pero no nos vamos a detener en esto que ya sería como de nota roja, sino en el hecho de que un menor posea un arma de fuego comprada con su dinero con la finalidad que se nos ocurra.

De acuerdo con el perfil que se ha dado a la opinión pública acerca del carácter de Alejandro, se trata de un pequeño al que no le hace absolutamente nada en cuanto a lo material, sus padres le han comprado todo cuanto ha pedido, lo que ha ocasionado en su personalidad un aire de autosuficiencia y arrogancia que se traducen en la vanidad con que se comporta el chiquillo.

Sin quererlo y sin pensarlo, los padres pueden crear este tipo de niños carentes de todo sentido de adaptación a la sociedad al hacerles creer que lo merecen todo nada más porque sí.

LA INFLUENCIA SOCIAL

Casos como el de este niño son cada vez más comunes en nuestra sociedad. Los valores como el respeto, la amistad, la tolerancia y la sana convivencia son vapuleados insistentemente ya sea a través de los medios de condicionamiento de masas o bien a través de algunos que se erigen como guías en nuestros pueblos progresivamente ignorantes.

¿Qué hacer cuando en casa tratamos de inculcar en nuestros pequeños enseñanzas acordes a la Palabra de Dios mientras la sociedad muestra una cara completamente distinta? ¿Qué hacer cuando la inmoralidad sexual, la corrupción y la ineficacia gubernamental prevalecen en un ambiente de indefinición y caos?

Es casi inevitable que nuestros hijos, jóvenes o pequeñitos se compenetren de todas estas cosas dado que tenemos que aceptar que no vivimos en un núcleo aislado de la sociedad, sino que vivimos inmersos en este mundo. Incluso nosotros mismos debemos reconocer que en ocasiones nos sentimos tentados a actuar igual que la demás gente bajo el pretexto de que "si los demás lo hacen, ¿por qué yo no?"

Aquí no se trata de otra cosa sino recordar que ya no somos como los demás porque ahora somos nuevas personas en Cristo.

ERRORES QUE COMETEMOS LOS PADRES

Lo he comentado antes pero no está de más recordarlo. En algún momento de nuestra infancia, algunos sufrimos de determinadas carencias que pudieron o no ser solucionadas por nuestros propios padres.

Hay gente que con el paso del tiempo, no ha olvidado la falta de cariño o las carencias alimenticias o el juguete prometido que nunca llegó.

Al llegar su oportunidad de ejercer el nada fácil oficio de ser papás, hay quienes se esfuerzan por poner todo en bandeja de plata para que los niños nunca sepan lo que es no tener algo, especialmente porque estos padres creen que con eso van a "emparejar" las cosas y ganarse la confianza de sus hijos.

LO MATERIAL

Definitivamente lo material es importante. Hay que tener lo necesario para darles alimentación y vestido a nuestros hijos. Puede que también nos preocupe darles diversión a nuestros niños y entonces se integran al gasto familiar juguetes, películas y otros elementos que adelgazan la cartera pero generan caritas contentas. El problema está en que un niño es como una esponja y puede condicionarse a que cada determinado tiempo recibe juguetes y dulces, en algunos pequeños esto puede convertirse en una especie de costumbre que, cuando no se cumple, provoca molestia y desconcierto.

El problema es sencillo si se le hace saber al niño que los regalos pueden ser algo cotidiano siempre y cuando existan las posibilidades económicas que así lo permitan.

Se les tiene que hacer saber que no siempre se puede tener todo lo que se quiere al instante, por lo que hay que tener paciencia. Claro, hay padres que no tienen el problema monetario pero hay que tomar en cuenta que no es cuestión de dinero, sino de formar niños disciplinados, que sepan valorar lo que se les da.

HAY QUE TOMAR EN CUENTA...

Independientemente de todo esto, hay que considerar a los niños en toda su extensión. Son personas como tú o como yo, en plena formación, en constante cambio. Tomando eso en cuenta, creo necesario que te tomes al menos algunas horas a la semana (si es que no puedes estar todo el día con ellos)para que veas cómo se conforma su personalidad, qué le gusta, qué le disgusta, etcétera.

Si ves que a tu hijo le gusta cantar, es una buena idea que cantes con él, o mejor aún, que lo inscribas a algún taller donde pueda desarrollar ese gusto. Lo mismo si has notado que un pequeñito o pequeñita tiene aptitudes para el deporte.

No dejes a la deriva la posibilidad de explotar sus habilidades. Esto te lo digo por lo siguiente: La vida, y eso tú lo sabes, querido lector, presenta una gama casi interminable de acontecimientos, algunos de ellos completamente inesperados. Un niño que recibió una formación integral en la que se tomaron en cuenta sus gustos y habilidades, está sin duda más preparado para hacer frente a la vida que quien no recibió sino la instrucción indispensable.

GENTE UTIL

Haz de tus hijos gente útil, gente comprometida. Trata de cubrir, ahora que son pequeños, todos los aspectos de su vida con el fin de que el día de mañana esos chiquillos aporten algo de utilidad a la sociedad.

No con esto quiero decir que hagas de ellos unas marionetas. Enséñales el valor de la independencia, pero muéstrales también que mientras no sean mayores de edad, tendrán que acatar tus reglas. Ellos comprenderán así, que aunque lleguen a la edad en la que pinten canas, tú sigues siendo una autoridad para ellos.

Otra cosa: no des por un hecho que tus hijos no saben hacer algo. Permíteles experimentar y equivocarse. Claro, esto sólo en casos en que no se ponga en riesgo ni su integridad física, emocional, o espiritual.

Déjalos que se puedan sentir útiles al realizar alguna labor en la casa. Dales responsabilidades. Que sepan que en su casa su mamá no es una sirvienta y que las labores del hogar pueden ser trabajo de equipo.

LLAMADO DE ATENCION

Nunca des por sentado que tus hijos ya lo saben todo. Es cierto, los tiempos parecen habernos rebasado con tanto avance tecnológico. Pero también es verdad que hoy en día la degradación moral de la sociedad ha llegado a niveles que no podemos dar crédito. Tal es el caso con el que inicié este artículo.

Recuerda que tus hijos están bajo tu cuidado ante Dios y ante la ley de los hombres, no los descuides y está atento de sus aficiones, necesidades y gustos. Piensa que eres la persona responsable del camino que llegue a tomar en el futuro.

No pienses que porque tu hijo está mayorcito no requiere de alguna palabra de corrección o de aliento. En mi experiencia en consejería, han llegado a mí personas de todas las edades. Por eso pienso que si hay gente mayor que a veces pide consejo, cuánto más hay que estar atentos para prestar atención a lo que acontece en la vida de nuestros descendientes, que son quienes llevarán las riendas de nuestras naciones, de nuestras iglesias, de nuestras escuelas e instituciones.

Algunos jóvenes que se han acercado a platicar conmigo me han confesado que prefieren hablar conmigo porque sus padres no los comprenden o porque sus pastores no se dignan a escucharlos.

Estamos a tiempo para frenar esta escalada de desconfianza e indiferencia, demos lugar al diálogo y a la comprensión. Ayudemos a la conformación de un mejor futuro.

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