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Lunes 9 de Febrero del 2004

Música para tus oídos y tu corazón
Por Héctor Marín Segura

Hace años, escribí, para el periódico El Sol de México, un artículo en tres entregas, relacionado con la música, especialmente aquella que comenzó a surgir después de los años 70.

La razón de realizar un pequeño análisis musical a partir de esas fechas obedecía a la evolución musical posterior a la beatlemanía, sus características y su contexto histórico.

En efecto, el rock ha cambiado de los tiempos de los Beatles a nuestros días, lo mismo que la tecnología de grabación y reproducción de música y cada día surgen nuevos movimientos y figuras que incursionan en este medio. A lo largo de este artículo, me enfocaré fundamentalmente al género rock, aunque haré algunas apreciaciones de otras expresiones musicales.

UNA VISITA A LA TIENDA

Dando la vuelta por una de esas megatiendas de discos, se puede caminar y encontrar montones de exhibidores llenos de discos prácticamente de todo tipo de géneros, y cabe tomar en cuenta que día a día aparecen géneros que parecían completamente desconocidos. Una de las razones para que esto ocurra, es la mercadológica. Hay géneros tan parecidos a otros, que necesitan solamente de una pequeña variación para dar lugar a un nombre o una etiqueta que permita vender un material determinado.

Independientemente de esto, al final llegará un comprador que llevará el disco a casa y he ahí la importancia de discernir sobre el contenido de lo que uno escucha.

Hay música para todos los gustos y para todas las edades, pero entre las cosas que influirán para que nos guste determinado estilo, está el ambiente que nos rodea. No es lo mismo lo que se oye en Veracruz, que lo que se oye en Tijuana.

Conforme crecemos y tomamos conciencia, vamos conociendo otras manifestaciones culturales, las cuales madurarán nuestras preferencias musicales.

Otra pequeña influencia, será el ‘sentido común’, el cual es una forma general de percibir un acontecimiento o situación, esto dará como resultado la aceptación tácita de un fenómeno determinado. Por ejemplo, un sinnúmero de expertos en música, definen como dos de los más grandes cantantes de la historia de la humanidad a Luciano Pavarotti y a Plácido Domingo. Sin embargo, si vamos a la cuestión de ventas de discos, nos encontraremos con que no son los más vendidos, pese a su indiscutible calidad musical y en cambio, notaremos, que es un determinado grupo de personas la que adquiere las producciones de estos tenores, esto quiere decir que aunque estos cantantes son reconocidísimos y prestigiados, no a todo mundo le gustan, pese a que el sentir general o ‘sentido común’ diga que son lo máximo. Hasta aquí, entonces, estarán consideradas las principales pautas que normarán nuestro gusto.

¿SOMOS LO QUE OIMOS?

Independientemente de lo que nos guste escuchar, hay un contenido o un mensaje en todo lo que oímos.

La música fue creada por Dios y hay muchas referencias bíblicas sobre la alabanza y la adoración a nuestro Señor a través de cánticos e instrumentos musicales. Sin embargo, desde la caída, el sentido en que la música se ha utilizado no es exactamente el mismo con el que Dios la creó y de ello se ha valido Satanás para engañar sutilmente a través de de una de las partes fundamentales de la música: el mensaje.

La música, sea instrumental o vocal, conlleva siempre un mensaje que finalmente percibiremos y que ejercerá una influencia sobre nosotros.

En este sentido, se ha hecho constantemente un llamado para que los jóvenes escojan sabiamente lo que han de escuchar. Puesto que la mayoría de los muchachos en la actualidad escuchan rock, se ha tratado de enfatizar una y otra vez la mala influencia de este género en los jóvenes, ya que se comenta con cierta insistencia, que los mensajes utilizados en el rock incitan a la violencia, al pecado y a la depravación y por ello, concluyen que el rock es malo.

Sin embargo, hay que comentar que esto que se comenta del rock, no es exclusivo de este género.

Dice la Palabra de Dios en Lucas 6:45, que "...de la abundancia del corazón habla la boca".Hablar de José Alfredo Jiménez, es referirse a uno de los pilares no sólo de la música vernácula, sino de la música mexicana en general. Sin embargo, tomemos en cuenta que este compositor alguna vez nos dijo que "no vale nada la vida, la vida no vale nada", entrte otros mensajes. Los escenarios recurrentes de sus canciones eran cantinas, borracheras y amores mal correspondidos. Creo que el corazón de este compositor estaba lleno de amargura y eso era lo que transmitía a través de sus canciones.

Este hombre no era rockero y sin embargo, sus letras estaban impregnadas de mensajes que de ningún modo eran inspiradores.

EL ROCK

Vemos entonces que el uso de mensajes negativos, no es exclusivo del rock, aunque hay que reconocer que la idea de grupos seculares de rock es precisamente incitar a los jóvenes a hacer lo malo, a rebelarse a toda autoridad, vivir indisciplinadamente y en excesos. ¿Puede ser entonces el rock utilizado para alabar y adorar a Dios o llevar un mensaje que acerque al escucha a Dios?

Primeramente consideremos que el rock and roll fue un ritmo de contrapropuesta ante los valores sociales.

Este movimiento musical se transformó trayendo consigo una serie de derivaciones, todas tendientes a combatir las normas morales que existían hasta ese entonces. En la actualidad, y sin hablar de los subgéneros del rock, podemos escuchar en la radio temas cuyas letras favorecen el aborto, la promiscuidad, la homosexualidad y otras perversiones, que incluso son exaltadas. Aquí podemos poner entonces un punto de alerta sobre el rock. JOVEN: Es muy importante que te des tu lugar, te respetes y respetes tus creencias y no consumas lo primero que te presentan en los medios de condicionamiento de masas. No confundas pedazos de vidrio con diamantes, aprende a valorar lo que escuchas y a ser selectivo. No porque algo esté de moda, es por ello necesariamente bueno, recuerda que no todo lo que brilla es oro.

Pareciera que concluimos que el rock es malo y no debe ser escuchado ni utilizado por cristianos, pero un momento... Habíamos comentado que LA MUSICA FUE CREADA POR DIOS.

Quizás alguien se pregunte: ¿qué tiene que ver con Dios ese ruidajo ensordecedor? Yo le preguntaría, qué tiene que ver el género clásico o el ranchero con el Señor. Como ya comenté, existe algo llamado sentido común, el cual norma lo que debe ser, de acuerdo con la aceptación general, aunque a veces en lo individual no estemos de acuerdo. Nuevamente, si a este tipo de argumentos vamos, encontraremos que la música clásica es una de las manifestaciones artísticas más fascinantes y sin embargo, Franz Liszt, el gran músico austrohúngaro, escribió su obra para piano titulada "Vals Mefisto", por otro lado, Boito, en 1868 escribió la ópera "Mefistófeles", dedicada completamente a Satanás. ¿Sería suficiente este argumento para llamar satánica a la ópera en general, a sus cantantes y a sus autores?

Ha que tomar en cuenta, volviendo al tema del rock, que se trata de un género muy escuchado, esto de acuerdo con estadísticas basadas en la popularidad, en comparación con otros géneros musicales. Esto se debe, especialmente, a que la mayoría de la población en nuestros países está compuesta por jóvenes, quienes son los principales consumidores de rock, así como de cualquier producto que implique moda.

Ahora bien, debemos entender que así como existe la alabanza a Dios, existe la alabanza al diablo, y esta música, casi en general, está dedicada a este punto. En muchos géneros musicales, no falta quien se valga de un estilo para hacer llegar otros mensajes que, lejos de edificar, pervierten no sólo los valores sociales, sino que están en completa contraposición con los designios de Dios.

Sobre la utilización del rock en la música cristiana, creo que es tarea y responsabilidad del ministro comprometerse no con una moda, ni con los gustos de este mundo, sino hacer lo que Dios quiere. En este sentido, y bajo estas pautas, no considero malo el uso del rock como expresión, si es para glorificar a nuestro Señor; siempre que el ministro lo haga de corazón abierto hacia Dios. Hay un texto bíblico que dice: "Si pues coméis, o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios" (1 Co. 10:31).

El ministro debe hacer la voluntad de Dios y poner en oración su deseo de ganar almas a través del canto, en ocasiones quizá el ministro quiera usar determinado género por ser de su preferencia, pero la respuesta debe ser de Dios y no conforme a nuestros gustos, la decisión, seguramente será difícil, pero será de gran bendición si se hace conforme a la voluntad de nuestro Señor.

El rock es un género ampliamente difundido y por lo tanto, accesible para casi todo mundo. Aprovechando su difusión e influencia, existen iglesias donde comúnmente se ejecutan piezas ya sea de rock o baladas lentas para adorar a Dios. Como cristianos, debemos hacer a un lado el prejuicio musical, y adaptarnos un poco más a estos tiempos, obviamente, siempre y cuando la música sea ejecutada con calidad y no salga de los parámetros del orden y la sana doctrina.

Probablemente, querido amigo que lees esto, asistes a una iglesia en la que con toda reverencia, los cantos son dirigidos teniendo como ayuda un himnario o quizá, por el contrario, asistes a una iglesia en la que el himnario no se utiliza y sí, en cambio, se entonan cantos contemporáneos. Una cosa es buena y la otra también, siempre y cuando tanto en un caso como en el otro, todo se haga ordenada y respetuosamente tal y como debemos dirigirnos al Señor. Cristo viene pronto y el que nos pongamos a discutir sobre uno u otro ritmo para dirigirnos a Dios, nos distrae de la tarea que tenemos como cristianos: la predicación del Evangelio. No permitamos que ese tipo de asuntos nos separen, respetemos nuestras diferencias y recordemos que estamos en un mismo barco y con el mismo capitán: Jesús.

Hay muchos grupos de rock cristianos, que han traído buen fruto. Son numerosas las bandas y los ejemplos, en que podemos corroborar cómo muchos que ahora son nuestros hermanos, han llegado a los pies de Cristo a través de música de rock cristiana. Por ello, insisto en algo: si te dedicas a la interpretación de alabanza moderna, supérate, no pretendas ser la copia de algún otro cantante cristianos conocido, sino estudia, ensaya, practica, ora y pide al Señor que te haga ser un músico cada vez mejor. Lo mismo es para quienes forman parte de coros, orquestas y grupos musicales tradicionales, no se trata de ganar público, no se trata de sentir que ya nos parecemos a determinado grupo o cantante, sino de dar la gloria a quien la merece con calidad, con innovación, con la originalidad que corresponde a cada uno de los hijos de Dios.

Por último, quiero dejar un texto que pretende ser una breve conclusión ante este tema, se encuentra en la primera carta del apóstol Pedro, capítulo 4 verso 11:

"Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén".

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