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Domingo 18 de Enero del 2004

Noviazgo
Por Héctor Marín Segura

Entre los temas que preocupan y ocupan a más de uno, está el del noviazgo. Aquí y allá escuchamos, leemos y comentamos nuestras opiniones al respecto, y la conclusión es que se trata de una etapa que puede dejar consecuencias negativas y positivas en el carácter de las personas, las cuales marcarán su vida.

Una de las interrogantes es la edad en que debe darse. Algunos proponen que no debería darse sino hasta haber cumplido la mayoría de edad, la cual en algunos países se obtiene a los 18 años, en otros a los 19 y en otros a los 21.

La verdad es que las "ganas de tener novio(a)", surgen a veces mucho antes de llegar a estas edades. Es común saber que jóvenes de 15 o 16 años y hasta menores, sostienen relaciones de noviazgo. ¿A qué se puede deber esto?

Creo que hay que considerar en primer lugar, que un principio normativo fundamental en la vida de un individuo, es la educación que se da en casa. Los padres están obligados a guiar a sus hijos dentro de un marco de rectitud, orden y respeto, especialmente si se trata de creyentes. Proverbios 22:6, dice lo siguiente: "6Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él". Esto quiere decir que, si educamos a nuestros hijos bajo lineamientos sólidos, ellos no se desviarán en sentidos opuestos a la educación recibida en casa.

Sin embargo, hay quienes sostienen que las influencias externas, la rebeldía propia de los jóvenes y la insistente incitación por parte de la sociedad en general hacia el relajamiento, llevan a los jóvenes a salirse de los principios adquiridos en casa. No comparto ese argumento, pero lo respeto.

Es cierto que en la adolescencia se generan además, diversos cambios en el cuerpo de jóvenes y señoritas, una serie de cambios hormonales se operan, trayendo consigo, entre otras cosas, un despertar de la sexualidad. Al respecto, los medios de condicionamiento de masas, una y otra vez hacen énfasis en que, dado que la adolescencia es una etapa de actividad sexual, hay jóvenes que quieren pasar inmediatamente a la experimentación, por lo que se aventuran en precoces encuentros, los cuales no terminan bien. En una inaudita permisividad, los medios tan sólo proponen el uso del condón como medida para prevenir enfermedades de transmisión sexual y posibles embarazos. Jamás se propone la alternativa -y esto ya lo he señalado antes- de abstenerse a sostener este tipo de encuentros. Pero ese ya es otro tema.

¿QUIERES SER MI NOVIA?

La realidad es, que, como veníamos diciendo, los padres deben establecer principios bajo los cuales sus hijos tengan permitido sostener un noviazgo. Aquí hago un pequeño paréntesis, ya que me he encontrado con muchos padres cristianos que mantienen la idea de que sus hijos podrán sostener una relación de noviazgo hasta que hayan llegado a una etapa de madurez que les permita sostener una relación de noviazgo con la persona que a la larga llegará a ser su cónyuge. Esto parece muy bien, pero es incomprensible entonces ver en la práctica a jóvenes y señoritas que han tenido 5 o 6 "enamoramientos" distintos. Y no hablo de no creyentes, sino de hijos de cristianos de hace más de 20 años.

Aquí, expongo algunas de las posibles causas por las que se da este tipo de situaciones, así como algunas de las múltiples formas que llegan a tomar estos noviazgos impactando negativamente a los jóvenes.

Debemos pues, tomar en cuenta, que es en la adolescencia donde regularmente inicia la vida "romántica" de una persona. La atracción hacia el sexo opuesto genera actitudes de parte de los muchachos y las jovencitas. Dada la mayor rapidez en el desarrollo físico, los cambios se observan más significativamente en las chicas. Y empieza a darse la etapa del coqueteo.

Empezamos a ver en las escuelas, especialmente en las secundarias, parejas que platican tímidamente, de cuando en cuando alguna pequeña caricia, o fugaces besos que provocan el sonrojo. Más tarde, si hay entendimiento entre los ahora "novios", llegará el momento en que el joven le "declare su amor" a la chica en cuestión y ésta dará el "sí" para iniciar "formalmente" la relación de noviazgo.

CUESTION DE EDAD

Tenemos que distinguir entre lo que es la atracción física que sienten un par de adolescentes entre sí y por otro lado la madurez con que pueden sostener una relación de noviazgo. Aun cuando hay quienes creen en el famoso "amor a primera vista", la verdad es que no puede llamársele amor al hecho de que los ojos de una chica o los bíceps de un muchacho causen sensaciones en el interior de los supuestos "enamorados". Esto no es más que simple atracción física, que así como llega, se puede ir, pero de ningún modo puede ser amor. Esta atracción, es completamente natural, nada de raro hay en ello, pero hay que estar atentos ante estas situaciones.

Pero momento, habíamos planteado que hay padres que establecen una edad determinada para que sus hijos comiencen una relación romántica. Sinceramente no creo que haya una regla general para poder decir a qué edad nuestros hijos pueden o no tener novia(o). Hay que tomar en cuenta el entorno social, cultural, económico, político y religioso en que vivimos. Sin embargo, si tomamos en cuenta la madurez a la que tratan de apelar algunos padres para permitirles a sus hijos comenzar a salir con personas del sexo opuesto, considero que la mejor edad es a partir de los 18 años. Ojo: no hablo de que a esa edad se les permita a los hijos salir con amigos y amigas al cine, a convivios o fiestas, a pasear por algún parque o jardín, sino que me refiero a tener citas con una persona en especial bajo nuestro consentimiento y el conocimiento de los padres de la otra persona. ¿Por qué a esta edad? Bueno, considero que la mayoría de los jóvenes a esta edad son más responsables de sus actos, ya han pasado la etapa de su desarrollo como adolescentes y no reaccionan en forma tan "emotiva", sino que (al menos hipotéticamente) son personas más racionales, con mayor capacidad también, de defender sus convicciones de fe ante los embates de la filosofía mundana.

AMOR PROHIBIDO

Mas, la realidad es que existe la atracción física y también la libertad con la que los padres se conducen en la educación de sus hijos. No obstante, creo que si vamos a poner reglas para nuestros hijos, éstas tampoco deben ser de una rigidez asfixiante. Seguramente conocemos, (o incluso nosotros mismos lo vivimos) casos de padres inflexibles en su trato, quienes exigían obediencia absoluta y no permitían la expresión de parte de sus hijos acerca de sus dudas, sus inquietudes, sus anhelos.

Existen muchas historias de padres impositivos que no sólo no permitieron que sus hijos tuvieran relaciones de noviazgo, sino que influyeron incluso en decisiones personales como el estudio de determinada carrera o hasta en la forma de vestir de sus hijos.

Muchos de estos padres, en este afán de proteger a sus hijos, han creado todo un sistema de prohibiciones para diferentes cosas. ¿Qué origina en muchos casos esta disciplina tan rigurosa?: Rebeldía.

Conozco casos, especialmente de chicas, cuya respuesta ante la prohibición en sus hogares de tener novio, las ha llevado a tener una doble vida, es decir, en su casa jamás se ha sabido que las vaya a visitar algún chico, jamás reciben llamadas de muchachos, y se conducen con propiedad y recato. Sin embargo, los padres no saben que esta chica, al salir de casa, se ve en la escuela con un joven que la distrae en sus actividades escolares, y que además, no ha sido el único del que ha sido "novia".

Existen muchísimos casos como este, entre familias cristianas y también en las inconversas. Muchos padres, ante esta inflexibilidad, no saben los peligros que puede estar corriendo su hija(o) al estar sosteniendo una relación "a escondidas". Peor aun, este sentimiento de clandestinidad a final de cuentas provoca en la misma pareja de "enamorados" una serie de sentimientos que afectan finalmente la relación. Muchas veces el novio de la chica a la que se le prohíbe en casa tener citas "románticas", duda si en verdad la muchacha es verdaderamente honesta con él o si está jugando con sus sentimientos (porque primero es atracción física y después comienza la interacción emocional). Aquí pueden pasar dos cosas: que el joven comience a celar a la novia, o que, amparado por la clandestinidad de la relación, trate de orillar a la joven a llegar a un escenario de fornicación. De cualquier manera, la confianza y el respeto se ven minados y al final, la pareja termina lastimada, llegando el rompimiento.

¿Por qué llegan al extremo tantos jóvenes hoy día de sostener este tipo de relaciones a escondidas? Sin duda porque la inflexibilidad de sus padres no les permite tener la confianza de plantearles sus inquietudes al respecto de llegar a tener novio(a).

A veces, hay jóvenes que se acostumbran tanto a este tipo de situaciones, que hasta se convierte en un "deporte de alto riesgo" en el cual tratan de conseguir el mayor número de noviazgos a escondidas, posibles.

Dice la Biblia en Colosenses 3:20-21 lo siguiente:

"20 Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor. 21 Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten".

Con base en este texto, creo entonces importante, en la relación de padres e hijos, una comunicación adecuada en la que haya la suficiente confianza por parte de los jóvenes, de poder externar sus deseos, de manera que los padres les puedan decir por qué están o no de acuerdo en que sus hijos tengan citas, pero todo debe ser en un marco de confianza, diálogo y respeto. No es con imposiciones como vamos a lograr la obediencia de nuestros hijos.

CELOS, CELOS

Pensemos ahora, en un supuesto más. Supongamos que los padres de la chica no le permiten a ella tener novio, sin embargo, la muchacha desobedece. Sus padres no llevan un verdadero control de la situación, pero esto a veces descontrola a los muchachos, quienes piensan que todo puede ser solamente una estrategia de la chica para poder verse con otros, al fin y al cabo en su casa nadie sabe de sus andanzas.

Muchos jóvenes malinterpretan el sentido del noviazgo, pero es que desde el principio algo que nace mal, no puede llegar a una buena conclusión. Hay jóvenes que creen que por el hecho de sostener una relación de noviazgo con una señorita, ya son dueños de ésta, y tras haberse comportado como unos caballeros antes de iniciada la relación, de pronto se convierten en los más desconfiados hombres del mundo. Igualmente, son numerosas las jóvenes que no quieren ver a sus novios ni siquiera platicando con otra mujer que no sea ella, éste es un concepto completamente erróneo de noviazgo, ya que no puede haber ningún tipo de sentido de pertenencia en esta etapa. Lo que sí debe haber, para que prevalezca la confianza, es fidelidad, sinceridad y compromiso.

Ya sea con el permiso de los padres o en el caso de desobediencia, hay que considerar que el noviazgo no es algo para tomarse a la ligera. No se trata de "andar con alguien para ver qué sale", sino que es un acto que, como todo lo que hacemos en la vida, debe implicar un conocimiento de lo que se está haciendo, por qué se está haciendo, y cuáles podrían ser las consecuencias.

Cualquiera que sea el caso, hay que destacar que, como cristianos, no debemos afanarnos en tener o no tener novia(o); antes, debemos dejar que sea Dios quien traiga a esa persona especial a nuestra vida, esa persona con la que sabemos que nos espera algo más que ser novios, esa persona con la que el día de mañana podremos lograr el día de mañana, de la mano de Dios, establecer una familia. ¿Cuándo es esto? Dios lo hará en el momento que El vea que tú estás listo(a) para sostener una relación de noviazgo.

LOS CAMBIOS QUE ORIGINA EL NOVIAZGO

Es curioso ver cómo se comporta mucha gente cuando entra en la etapa de noviazgo. De pronto, la palomilla de amigos deja de ver a uno de sus miembros, al enamorado en cuestión ya no le interesa estar con el grupo, ni quiere ir a los partidos de futbol, sino que solamente quiere estar con su novia. Una canción del argentino Alberto Cortez dice incluso que por una novia, hay quien puede hacer desde faltar a la escuela, hasta la peor cobardía. Y esto es cierto, hubo un caso en el que un joven, en su insistente necesidad de "estar a solas" con su novia, llegó al extremo de sacar a su abuelita de su casa, para poder estar en "privado" con su novia.

En este mismo sentido, notamos cómo también muchas chicas cambian su comportamiento radicalmente, a algunas las empezamos a ver que salen más arregladas de lo normal, e incluso usando ropas que antes ni siquiera se les hubiera ocurrido. No es malo querer agradar, pero una cosa es querer verse bien y otra muy diferente es convertirse en algo que no se es, como si se fuera mercancía para ofrecer en un aparador.

POR LASTIMA

Como he tratado de explicar, es completamente normal que a determinada edad se sienta uno atraído por el sexo opuesto. Es completamente normal que se tenga la aspiración a ser amado por otra persona, y más si ésta nos atrae físicamente, pero no debemos llevar esta situación al extremo de rebajarnos y humillarnos para lograr que alguien se fije en nosotros.

He sabido de muchachos que, tras recibir un "no" como respuesta, han llegado al colmo de pedir que aunque sea "por lástima" les den una oportunidad.

Supe hace años, del caso de una muchacha que vivía el drama de ser novia de alguien a quien no quería, pues el joven le había dicho que si ella no lo aceptaba, él se suicidaría.

Aun entre evangélicos, supe de un hombre, cuya "estrategia" para obtener el "sí" de una joven, fue decirle que tenía que aceptarlo, pues le había sido revelado por Dios que ambos debían ser novios. Más tarde, la muchacha se enteró del chantaje -ya que todo había sido inventado, pues no había la tal revelación- y gracias a Dios terminó ese noviazgo.

Podríamos seguir exponiendo casos y más y más variables, pero creo que fundamentalmente, el noviazgo -si se da- debe estar cimentado en respeto mutuo y sobre todo, sinceridad. No debemos forzar relaciones, ya que muchas veces esto sólo provoca que las partes salgan lastimadas, y lo que pudo haber sido quizás una amistad, se va al cesto de la basura. Cuando recibamos un "sí" o un "no", entendamos a la otra parte y no nos afanemos en estarle dando vueltas al asunto.

También creo necesario, sin lugar a dudas, que si somos cristianos, no salgamos a "buscar pareja" fuera de nuestras iglesias y congregaciones. Atendamos la Palabra de Dios cuando nos dice: "No os unáis en yugo desigual con los incrédulos" (2 Cor. 6:14). No pongamos como pretexto para andar con alguien, eso de que "le estoy predicando", sé, por algunos casos que he tratado en consejería, que la mayoría de las veces, estas relaciones sólo traen malas consecuencias.

RECOMENDACIONES

Finalmente, querido lector, ya seas padre de familia, un hermano mayor o un adolescente, quiero hacerte notar algunas apreciaciones finales que son especialmente con la finalidad de que, si vives una relación de noviazgo, sea ésta entre los términos más sanos, cordiales y limpios:

  • No por tener novia(o) abandones a tus amigos, trata de lograr una integración que de cabida a que todos puedan salir y divertirse juntos sanamente.
  • Si se van a ver en la casa de alguno de los dos, que sea cuando haya alguien, nunca cuando sepan que van a estar solos.
  • Respeten sus cuerpos, no permitan caricias estimulantes que pudieran dar pie a relaciones sexuales inconvenientes.
  • Las chicas, no acepten jamás que alguien les pida una "prueba de amor", la cual no es sino una prueba de que el joven que pide esto, tiene como único interés una relación sexual fácil a costa de la integridad física y espiritual de una chica, y no un noviazgo sincero y desinteresado.
  • Deja atrás la mentalidad de que "un clavo saca otro clavo", tener un noviazgo tras otro no de dará ni experiencia, ni felicidad, sino que cada vez te sentirás más vacío y lastimado.
  • Si vas a ser novio(a) de alguien, hazlo bien desde el principio, sé sincero hacia con la otra persona, respétala y trátala como quieres que te traten. Se fiel y responsable de tus actos, sé paciente y trata de comprender a la otra persona.
  • No quites a Dios del lugar que le corresponde, tú puedes estar muy enamorado(a), pero Dios debe ser siempre lo principal en tu vida.
  • No lo dudes, a su debido tiempo, Dios te mandará la persona indicada, en el tiempo indicado.

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