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Miércoles 3 de Septiembre del 2003

Embarazo Inesperado
Por Héctor Marín Segura

En un artículo anterior, hablamos acerca de cómo, con el paso del tiempo, el libertinaje sexual ha ido ganando terreno entre los jóvenes. Hablamos acerca de cómo ese libertinaje se ha ido traduciendo en divorcios, madres solteras y abortos, así como el riesgo de contraer SIDA.

En aquella ocasión comenté sobre las precauciones que los padres cristianos debemos tomar acerca de las inquietudes sexuales de nuestros hijos, sin embargo, a veces el aviso de precaución ha llegado tarde y existe una realidad en la que jóvenes entregados al sexo en una forma no sólo pecaminosa, sino mal encaminada y descuidada, de pronto se ven envueltos en la problemática que implica una paternidad prematura.

UN MUNDO SEXUALIZADO

Como ya habíamos comentado anteriormente, los medios de condicionamiento de masas emiten una y otra vez mensajes a través de los cuales se nos invita directa o indirectamente a consumir productos. Este consumo trae consigo "status" y al mismo tiempo beneficios adicionales, según la gente que se dedica a la publicidad y la propaganda, que no es otra cosa que crear una serie de necesidades en los individuos, aunque paradójicamente éstos no tengan necesidad de tenerlos. Sin embargo, la sociedad materializada en que vivimos, se guía más bajo conceptos de cantidad, que de calidad.

Algunos de los errados conceptos que las sociedades materialistas proponen, está el que el sexo es un valor deseable y, por lo tanto, se debe conseguir a cualquier precio.

Esto lo vemos en la publicidad, donde los productos son una llave que nos permitirá obtener a esa persona que nos gusta; y qué decir de los programas televisivos, en los que el hombre y la mujer no son sino una masa de carne para echar a volar la fantasía; lo mismo es en las revistas y otros medios de condicionamiento de masas. Esto no es lo verdaderamente grave, sino que, los mismos organismos gubernamentales, lejos de realizar campañas verdaderamente enfocadas a la educación sexual de la población, lo único que hacen es promover entre la gente un ambiente de promiscuidad y desorden moral.

Existe en la actualidad una campaña en México donde, para dar un ejemplo, el mensaje es: "tú no puedes estar todo el tiempo con tus hijos, pero un condón sí". Es decir, quienes emiten el mensaje, dan por un hecho que los jóvenes tienen apetitos sexuales irrefrenables, al grado de que deben ir cargando todo el tiempo con un paquete de anticonceptivos ya que, en cualquier momento y en cualquier lugar, pueden tener la "necesidad" de utilizarlos. Esa misma campaña, comienza diciendo frases como: "en el patio de la escuela, en el cuarto de lavado, en la recámara de la abuela...", etcétera.

LOS TIEMPOS CAMBIAN

Efectivamente, las relaciones de pareja han cambiado con el paso del tiempo. La mujer, cada día tiene un papel más decisivo en la manutención de su hogar, y aun hasta niveles más altos, como aquellas que ocupan puestos ejecutivos tanto en el gobierno, como en las empresas.

El bombardeo con mensajes de índole sexual es cada vez más inmisericorde, y esto ha traído consigo fenómenos cada vez más recurrentes, como puede ser el de los mirones en las oficinas (aquellos que no pierden detalle para "escanear" a sus compañeras de trabajo), lo cual puede convertirse, incluso, en acoso sexual, así como los abusos de este tipo, hechos con todas las agravantes ya sea en lugares públicos o privados.

Por supuesto que no todo lo negativo viene a través de lo que los medios o los gobiernos hacen. Al menos en América Latina, tenemos una muy amplia tradición machista, la cual cada día se ha ido perfeccionando día a día.

Al respecto del fenómeno del machismo, la investigadora Patricia Kelly comenta: "A ellos (los varones) también los van inutilizando, no saben hacer nada que no sea de hombres muy hombres, así que muy pocos son entrenados para hacerse un desayuno o para planchar una camisa. Y claro, en la edad adulta requerirán de "alguien" que les resuelva esas pequeñas nimiedades que representa el trabajo doméstico. "Miles de padres y madres se niegan a que sus hijos varones participen en las labores de la casa, temen vulnerar su masculinidad..."

Esto, trae consigo dos cosas: una sobrevaloración de una masculinidad mal entendida, y al mismo tiempo una depauperación del sexo femenino, haciendo una distinción de género sin sentido.

El hombre, entonces, tiene, a como dé lugar, que demostrar su "hombría" y la mujer, asumir un papel de sumisión ante esta situación. Pero la modernidad, ha traído también el fenómeno de la liberación femenina, la cual, mal entendida, pretende que la mujer está para competir con el hombre, causando el siguiente efecto que comenta Patricia Kelly: "Un macho es un ser inseguro, que ve en la mujer a un rival no al que hay que vencer, sino desaparecer, o por lo menos inmovilizar". Lo que en pocas palabras, es la famosa "batalla de los sexos".

DE PRUEBAS Y PRUEBAS

Muchos niños que ahora son adolescentes, crecen con varios de los conceptos anteriormente enunciados. Esto trae consigo otro tipo de situaciones que tiene carácter de tipo sexual. Conforme van creciendo, los jóvenes comienzan a tener más inquietudes acerca de los cambios que van experimentando en sus cuerpos, y muchas veces, por consejos de sus amigos (tan ignorantes como ellos), como de maestros mal capacitados y padres irresponsables, los chicos muchas veces optan por el camino que consideran más sencillo para conocer por sí mismos los "misterios del sexo", a través de la experimentación.

Son muy diversas las formas en que algunos jóvenes inician su vida sexual, pero las más comunes, vienen precisamente por la curiosidad, y al mismo tiempo por ciertos prejuicios como el del machismo.

Instigados por sus amigos, los muchachos se ven "obligados" a "mostrar su hombría" ante sus amigos a través de "pruebas", las cuales incluyen el poder decir con toda seguridad que ya tuvieron relaciones sexuales. El varón, en estos casos, querrá siempre pasar como alguien "experimentado", como un "iniciado" que ha traspasado el velo de "lo desconocido". Al respecto, Clifford y Joyce Penney, en su libro "El Hombre y la Sexualidad", comentan: "El mito es que un muchacho o un hombre deben llevar a la chica o a la mujer tan lejos como ella quiera ir. Mientras más lejos alcance a llevarla, es más hombre, esto es, un ganador. ¡No es verdad! La sexualidad no consiste en lograr metas ni en anotar".

Algunas jovencitas, influenciadas por algunas tendencias feministas, tratarán de probar lo mismo, pero a la inversa, queriendo mostrar una faceta de mujeres experimentadas que se "expresan libremente y no se reprimen".

Hay otra clase de "pruebas", y éstas son las famosas "pruebas de amor", por medio de las cuales miles de jovencitas han entregado su virginidad a hombres que dicen quererlas, pero para tener la certidumbre de que el amor de las muchachas es sincero, necesitan que éstas se les entreguen sexualmente, lo cual ni es prueba, ni es amor, sino un vil chantaje sólo para conseguir placer físico.

"HAZLO POR AMOR"

Una de las razones por las que este tipo de "pruebas" en las que las jovencitas pierden su virginidad, es por esa mentalidad que se les ha venido inculcando en las escuelas, acerca de que, si "van a hacer el amor", lo hagan con alguien a quien aman verdaderamente. Con toda sinceridad me pregunto, y sin menoscabo de la inteligencia de los jóvenes, pero, ¿qué adolescente puede estar seguro de un enamoramiento?

Aun así, ¿es el hecho de estar enamorado, suficiente argumento para sostener relaciones sexuales a corta edad y sin estar casados?

LA HISTORIA DE PEPE

Voy a relatar un caso real. Pepe era uno de los chicos con los que me juntaba para jugar cuando era adolescente. Un día, llegó al edificio una nueva vecina: Mary.

De inmediato hubo atracción entre Pepe y Mary, y comenzaron a verse a escondidas de sus familias. No pasó mucho tiempo, cuando Mary, de 17 años, descubrió que estaba embarazada. Pepe, de 15, no sabía qué hacer, y hasta entonces vino la intervención de los padres. Solución: Para guardar el buen nombre de la muchacha, la pareja tenía que casarse. La familia de Pepe no estaba dispuesta a mantener a la pareja, así que el jovencito tuvo que abandonar los estudios y trabajar como velador en una fábrica. Por su parte, Mary también tuvo que dejar la escuela y comenzar a prepararse para la maternidad.

Esta era una situación que los dos chicos no habían pensado, y que ocasionó fuertes discusiones entre ambos, pues descubrieron que, además, no se llevaban bien. Pronto comenzaron las discusiones, los insultos y los golpes.

Pepe sigue trabajando como velador, sólo que ahora tiene 34 años y además es alcohólico.

CONSTANTES CAMPAÑAS

La sexualidad, definitivamente está a flor de piel prácticamente en todos lados. Debido a eso, existen constantes campañas en las que se invita a la pareja a utilizar píldoras, dispositivos intrauterinos, inyecciones, diafragmas, condones femeninos, cremas y óvulos espermicidas, duchas vaginales, lactancia, preservativo masculino, actos sexuales interrumpidos, vasectomía, ligadura de trompas, los métodos del ritmo y el billing, etcétera. Sin embargo, es curioso que CASI NUNCA, se sugiera la abstinencia.

En cambio, es cada vez más raro enterarse de casos como los que se dan en países como Chile, donde un 3.1 por ciento de las mujeres entre los 30 y los 39 años de edad, siguen siendo vírgenes. Es decir, 3 de cada 100 no han tenido relaciones sexuales. Claro que, la explicación que dan los especialistas a casos de este tipo, es que se trata de mujeres con falta de libido, falta de deseo sexual.

¿UNA PALABRA ANACRÓNICA?

De acuerdo, debe haber con toda seguridad hombres y mujeres sin deseos sexuales, pero no pueden ser todos. ¿Por qué no pensar que también estas personas desean mantener su castidad? ¿Por qué no pensar que aún hay quienes controlan sus impulsos sexuales?

La castidad no es un valor medieval, sino que es una forma de mantener el cuerpo, la mente y el espíritu en armonía, con miras a disfrutar una sexualidad a su debido tiempo, con la persona a la que unirán sus vidas para siempre.

La pregunta para muchos es si se puede mantener un noviazgo con castidad. La respuesta, es sí. El hombre y la mujer, o una pareja de jóvenes, no son seres instintivos, sino que son criaturas con raciocinio capaces de poder decidir sobre si tener o no relaciones sexuales.

Claro, para ello debe haber previa preparación a través de información fidedigna, preferiblemente de parte de los padres, quienes deben ser claros y sinceros sobre el tema, sin caer en detalles y particularidades, a menos que sea muy necesario. Los jóvenes deben comprender la importancia que tiene para su salud y para sus proyectos de vida el mantener una vida sexual ordenada, ya que, día con día, y lejos de acercarnos a ese mundo perfecto que pregonan las sociedades materialistas, nos encontramos en un mundo que pierde sus valores día a día. Hagamos caso y no formemos parte de las estadísticas.

Neil T. Anderson y Dave Park, en su libro "Pureza Bajo Presión", señalan que, desde 1970, "... el aumento de los embarazos en jóvenes entre 15 y 19 años ha incrementado 32%". Luego entonces, las campañas promotoras de anticonceptivos, de poco han servido. La tendencia es a la alza.

UNA INMORALIDAD QUE SE EXTIENDE

Como cristianos, tendemos a ver el problema en los demás, pensándonos a salvo de este tipo de libertinaje sexual, de esta falta de responsabilidad, de este poco respeto hacia la vida de los demás y la propia, pero no podemos cantar victoria, pues nuestra juventud, no está exenta de ese riesgo, sino por el contrario, se está viendo influenciada fuertemente por esos antivalores que tanto criticamos. A continuación, otra cita de los autores anteriormente mencionados: "Este es el mundo en que vives; aquí es donde Dios te ha llamado a vivir en castidad. ¡No va a ser fácil! Al encuestar a 1.300 estudiantes de colegios secundarios cristianos, descubrimos que 70% piensa que el cristianismo funciona con los demás pero no con ellos. Hasta que no comprendas lo que la Biblia enseña acerca de las estrategias de Satanás, vas a seguir llevando el estilo de vida que dice Romanos 7:15. Lo que verdaderamente no quieres hacer eso haces; y lo que verdaderamente quieres hacer no haces...".

Quizá nos resistamos a creerlo. Quizá pensemos que mil trescientos jóvenes no son una muestra representativa de la juventud cristiana, pero, ¿por qué no pensar en ese mismo número de jóvenes multiplicado por los jóvenes cristianos del mundo entero?

Es alarmante que, según datos de organizaciones integrantes del Foro Nacional de Mujeres y Población en el Distrito Federal (México), cada año se registran 450 mil embarazos en menores de 20 años.

Asimismo, se asegura que, aun cuando el 91% de los hombres y 98 % de las mujeres de entre 15 y 18 años considera que la planificación familiar tiene sus ventajas, es alarmante el alto índice de jóvenes que abandonan la escuela por un embarazo temprano (¿te acuerdas de Pepe y Mary?).

Nuevamente, ¿qué es lo que vemos? Que las campañas sobre sexualidad fallan. ¿Por qué? Porque no son sinceras en su estructura, todas invitan a ejercer una sexualidad responsable, fundamentada en el uso de anticonceptivos, en lugar de invitar a usar la cabeza, en lugar de invitar a reflexionar sobre un instante de placer o un impacto negativo de por vida, en lugar de invitar a aprender a decir "no".

A cambio, ¿qué ocurre? No hay sexualidad responsable, y por el contrario, se abren las puertas no sólo a embarazos inesperados, sino incluso a enfermedades.

Marisela Mendoza, de la Clínica de Displasias del Centro Médico Nacional 20 de Noviembre (México), comenta que el 50% de los menores de 17 años de edad que tienen una vida sexual activa, son portadores del Virus del Papiloma Humano (VPH), principal causante del cáncer cérvico-uterino. ¿Qué sugieren nuevamente estos "expertos"? El uso del preservativo en los varones. ¿Y qué ocurre? Nada, que van en aumento los casos de la infección de este virus. Nuevamente las campañas fallan y la abstinencia ni se menciona.

¿DEBEMOS CALLAR?

En esta columna, me he preocupado constantemente por invitar a la participación, es cierto que la influencia del mundo y sus antivalores, es avasalladora. Pero no por eso vamos a bajar la guardia. Una y otra vez, sabemos que seremos objeto de los ataques de los demás, tal y como comenta Tim LaHaye en "Asedio de la Mente": "Hemos visto que los llamados sexólogos (‘expertos’ en sexo y matrimonio) dan muy malos consejos sobre temas relacionales, apoyados por el presentador del programa, quien adula a dicho experto. Por el contrario, la persona que tenga una posición favorable a la moral, con frecuencia se ve atacada o ridiculizada". Ese es un precio que debemos pagar, ya que, como comenta este mismo autor más adelante: "Si la Iglesia no habla en contra de la homosexualidad, pornografía, drogas, prostitución, aborto, divorcio, y etc., ¿quién lo hará? Ese es nuestro deber, y para ello tenemos que empezar en casa. ¿Cómo? Bajo la guía de Dios.

Sobre esto, el doctor Josh McDowell señala en su obra "Es Bueno o Es Malo": "Un llamado a la moralidad poco hará para persuadir a una generación que carece de convicciones morales acerca de las relaciones sexuales antes del matrimonio. Pero si podemos mostrarle que la verdad realmente funciona en el mundo real -si podemos exponerla a la Evidencia de la Verdad- entonces aumenta la probabilidad de que nuestros jóvenes reconozcan la verdad y vuelvan a examinar sus acciones".

Para ello, y esto para concluir, el mismo autor sugiere que, "para ayudarles (a nuestros hijos) a determinar lo que hace que las relaciones sexuales estén bien, hay que emplear la Prueba de la Verdad...".

Esta Prueba la confrontará el joven con su propia realidad y está estructurada en tres partes.

PRECEPTO: "Huid de la inmoralidad sexual" (1 Cor. 6:18)

PRINCIPIO: La norma de Dios para la sexualidad se basa en amor, pureza y fidelidad (dentro del matrimonio).

PERSONA: Dios es amor, Dios es puro, Dios es fiel.

Joven, te invito a reflexionar, el sexo no es un juego, es algo más serio de lo que imaginas. Realmente quiero que sepas que ante cada acto que cometas, habrás de dar cuentas al Señor, y es mejor que te mantengas en castidad, quizá sea difícil, lo sé, porque alguna vez fui un joven como tú, pero por mi experiencia personal te podría platicar en aún más páginas, de toda una serie de vidas modificadas que me ha tocado ver, de personas que sólo buscaban momentos de placer y de amores que no lo eran.

¿Qué beneficios obtendrás entonces? Josh McDowell comenta que si sigues las normas de Dios, obtendrás:

-Protección contra el sentido de culpa.
- Recompensas espirituales.
- Protección contra embarazos no planeados y abortos.
- Un ambiente sano para educar al niño.
- Protección contra las enfermedades venéreas.
- Provisión de tranquilidad.
- Protección contra la inseguridad sexual.
- Confianza.
- Protección contra la angustia emocional.
- Verdadera intimidad.
- Un grado de intimidad que sólo existe dentro del matrimonio.

Espero sinceramente, que tanto a los padres, como a los jóvenes, esta reflexión les sea de utilidad, y sobre todo, que se tomen un poco de tiempo para pensar las cosas antes de que sea demasiado tarde.

Si quieres hacer algún comentario, crítica o sugerencia, escribe a columnaespejo@ekklesiaviva.zzn.com

Bendiciones.


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