¿Qué hay en... (IV)
...los medios escritos?
Por Héctor Marín
Abandonemos por un momento el tema de los medios electrónicos de
comunicación, para trasladarnos a los medios más comunes, que
son los escritos.
Hay que tomar en cuenta que pese a los planes en materia
educativa, es todavía una triste realidad el que América Latina
siga contando con altísimos índices de analfabetismo. Ese es uno
de los primeros obstáculos con los que nos enfrentamos en
nuestra lucha por obtener espacios ante el mundo.
Otra cosa, es que en nuestro ámbito latinoamericano, sigue
siendo una realidad que si bien la iglesia católica sigue
perdiendo fieles día con día, estas personas que salen de
dicha institución no necesariamente lo hacen para comenzar a
congregarse en nuestras Iglesias, sino en grupos sectarios como
los conocidos Testigos de Jehová, por poner un ejemplo, quienes
acondicionan la mente de sus nuevos adeptos a través de
literatura producida por ese grupo religioso con el fin de
moldear la perspectiva de sus creyentes hacia una visión
completamente manipulada de las cosas, con la consigna, además,
de que quien lea otro tipo de literatura, puede ser excluido de
dicho movimiento.
Nuestras publicaciones, como cristianos, siguen pareciendo
"raras" para el resto de la población. Usted, querido lector,
muéstrele a algún pariente suyo que no sea evangélico, una
revista o un periódico cristiano, y notará la cara de extrañeza
en el rostro de esa persona.
Pocos casos son los que podemos contar en que el periodismo
cristiano "ha salido a la calle". Me llega ahora a la mente la
columna "Prisma", la cual se publicó durante muchísimos años en
el periódico de circulación nacional Novedades, pero la columna
dejó de publicarse, ya que dicho periódico desapareció.
Actualmente, podemos hablar de pocas publicaciones cristianas
que puedan ejercer una función de "voceras" de nuestra fe,
nuestra realidad y nuestra actualidad.
En México destacan IPI, Eventos, Noticielo, Noticiero Milamex,
Maná, Crónicas, El Faro, Alianza, Prisma, y la guía comercial
Gratuito Plus, de amplia aceptación y demanda entre el pueblo
cristiano.
Sin embargo, estos medios son conocidos por nosotros, pero no
por quienes no son como nosotros.
EN EL PUESTO DE REVISTAS
Puede en su lugar de origen el lugar donde se expenden las
revistas se llame kiosko, en realidad eso no es lo importante.
Lo que quiero destacar es lo siguiente: ¿ha notado usted la
cantidad de publicaciones que hay? Ahora, otra pregunta: ¿Ha
notado usted la calidad de esas publicaciones?
No hace falta ser un perito en comunicación colectiva, ni en
periodismo, ni en artes gráficas. Pocas son las publicaciones
que realmente destacan por su calidad.
La tradición periodística de México se remonta a muy antiguos
orígenes en los que las plumas de historiadores, caricaturistas,
cronistas y hasta literatos, normaron un criterio en los
lectores, haciéndolos críticos y buscadores de un periodismo de
calidad.
La historia actual, nos habla de tres principales periódicos
bajo los cuales se ven representados los principales sectores
políticos de la sociedad mexicana contemporánea: La Jornada
(izquierda); Reforma (derecha); Milenio Diario (centro). De
estos tres diarios, sólo Milenio Diario tiene una sección fija
en la que se tratan temas de actualidad en el ámbito religioso
del país. Dado que es una sección muy pequeña, de apenas una
plana semanal, este diario lo mismo habla de cuestiones que
atañen a la Iglesia Evangélica, que de cualquier otra confesión
religiosa. Tal y como debe ser en un periodismo laico, no se
le da preferencia a nadie, pero se corre el riesgo de que, por
una mala interpretación de los reporteros, se pudiera dañar la
imagen al exterior de determinado movimiento religioso.
En cuanto a las revistas, destacan las revistas con contenido
político, de las cuales Proceso es la más respetada por su
veracidad.
Después, hay revistas para todos los gustos como Quo, Muy
Interesante, y Conozca Más, que van dirigidas a un público
medianamente educado de clase media y clase media alta, ya que
existen revistas de divulgación científica cuya distribución es
muy inferior, como el caso de La Recherche.
Y luego, vienen los productos de consumo masivo: TVNotas y TV y
Novelas, esperpénticas revistas cuasi pornográficas en las que
se destacan los "chismes de la farándula", con el empleo de un
lenguaje vulgar y acorrientado, fotografías bastante
provocativas, ya que los actores y actrices son mostrados como
si se tratara de un catálogo de venta de personas, aunque cabe
destacar también que la calidad de impresión es excelente, así
como la presentación del producto final, el cual está hecho en
papel couche a todo color.
Pero aún se puede caer más bajo, la Secretaría de Gobernación de
México parece distinguirse por lo permisiva que es, y
últimamente vemos cómo el mercado ha sido infestado de una serie
de historietas con contenidos completamente inclinados a incitar
y a saciar el morbo sexual de los lectores. Ahí podemos ver
dibujos masculinos con el torso desnudo, dibujos femeninos en el
mismo tenor, y más cosas que no vale la pena describir, a esto,
habría que agregarle el lenguaje que se utiliza en los
argumentos, los cuales sinceramente son en su mayoría, carentes
de coherencia.
PRESENCIA
Estamos hablando, entonces, de un muy amplio panorama de
lecturas que no sólo no son cristianas, sino que incitan al
pecado, por un lado, y al adormecimiento mental de los
individuos, por el otro, lo que de cualquier modo lleva a un
pueblo a mantenerse en la ignorancia intelectual y espiritual.
Aquí había que ver que, siendo realistas, nuestros medios
escritos como cristianos, están muy lejos de hacer la
competencia (y al hablar de competencia no hablo de volumen de
ventas, sino de proponer una alternativa a la gente, a los
lectores) a las demás publicaciones que circulan en el país, ya
que, como dije anteriormente, nuestros medios son cosa "rara"
para los demás. Mientras sigamos pensando en una tímida
distribución sólo en nuestro pequeño círculo, no podremos llevar
una bendición potencial a lectores que realmente tienen la
necesidad de conocer a Jesucristo y por otro lado, saber quiénes
somos, que no mordemos, que no somos tan raros, que pese a las
diferencias doctrinales que podamos tener con los demás, podemos
encontrar un punto de encuentro y esto es a través de Cristo,
que vino a rescatar nuestras vidas y nuestras almas de la
destrucción, y que Cristo es Alguien más allá de tradiciones y
cultos externos.
Pero, repito, esto no lo podemos lograr, si no nos abrimos, como
una comunidad, estamos en nuestro derecho de manifestarnos y
emplear los recursos legales que nos den esa posibilidad.
LIBROS
Pero los medios escritos no son sólo revistas y periódicos. Es
curioso, yo trabajé no hace mucho en una librería cristiana y
algo que me sorprendía es que la gente comúnmente no compra
libros. Se dice que los cristianos somos el pueblo del Libro,
porque leemos la Biblia, sin embargo, yo tuve la oportunidad de
observar, especialmente entre los jóvenes, que la lectura
bíblica quizá no está muy extendida, pero en cambio los chicos
están enteradísimos de las próximas presentaciones de los grupos
cristianos de moda.
De ninguna manera quiero decir que es malo que los jóvenes se
quieran divertir, quieran vivir como lo que son. Estoy en
desacuerdo con la idea de jóvenes-ratones de biblioteca, pero
tampoco estoy a favor de jóvenes que no sepan defender su fe.
Puedo dar ejemplos, incluso, de muchachos nacidos en hogares
cristianos cuyo desconocimiento sobre cuestiones elementales de
las Escrituras era apabullante.
Creo que un joven se puede divertir, puede convivir sanamente
con sus amigos, bromear, ejercitar su cuerpo y prepararse en lo
académico, pero también creo que el aspecto espiritual no debe
ser descuidado, ya que es precisamente durante nuestra juventud,
cuando más estamos propensos a dejarnos llevar por nuestras
emociones, lo cual nos puede hacer caer en errores de los cuales
podríamos arrepentirnos toda la vida, por ello, considero
importante promover la lectura de la Biblia entre los jóvenes
cristianos, pero esto no debe ser una tarea que deba ser
cumplida solamente por los pastores o maestros de escuela
dominical, sino por la Iglesia entera, con el fin de formar
vidas que vayan encaminadas en la senda de Jesús.
Por otra parte, volviendo al tema de los libros, he notado que
pocas son las editoriales latinoamericanas que publican libros
cristianos. Esto puede que se deba a la situación económica que
vive el mundo en general, por ello es digno de reconocerse el
esfuerzo de instituciones como las Sociedades Bíblicas, que
hacen no sólo el esfuerzo de distribuir Biblias, sino incluso,
trabajan en la traducción de la Palabra de Dios a lenguas
indígenas.
Finalmente, pienso que es importante que reflexionemos sobre
estos temas, estamos inmersos en un mundo que va corriendo
descontroladamente hacia el caos y la inmoralidad.
Los valores cristianos son cada vez más vistos como anticuados y
timoratos, quienes tienen la oportunidad de dirigir un medio
cristiano, se enfrentan a un reto que, puede costar mucho
trabajo, pero que finalmente traerá una recompensa que puede
cambiar la vida de quienes no conocen a Jesús nuestro Señor.
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