Rumores de guerra
Por Héctor Marín
"Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os
turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún
no es el fin." (Mateo 24:6)
Seguramente, a través de los diversos medios de comunicación, te
has enterado de los cientos de declaraciones diarias que surgen
al respecto de una posible guerra entre los Estados Unidos e
Irak.
El solo hecho de pensar en un escenario de guerra, lleva a
muchos a hacer especulaciones que van desde un conflicto con
repercusiones geopolíticas de gravedad extrema, entre las que no
se descarta el uso de armamento nuclear, hasta las más
aventuradas conjeturas como la posibilidad real de la
desaparición próxima de la raza humana de la faz de la tierra.
Es cierto que un escenario como el que se avizora no es
halagüeño, y por el contrario, debe ser visto objetivamente como
una situación que desde ya, comienza a generar malestar en el
mundo entero:
- Las bolsas de valores en todo el mundo reportan números a la baja.
- La psicosis de sufrir un atentado, si se viaja al extranjero y
particularmente a Estados Unidos o un país aliado, aumenta día
con día.
- Las reacciones gubernamentales acerca de emitir una
declaración a favor o en contra de la guerra, tienen costosas
consecuencias políticas no sólo al exterior, sino al interior
de los diferentes países, sobre todo entre aquellos cuyo voto
sea decisivo para avalar un conflicto bélico.
UN MUNDO EN CONFLICTO
El tema de la guerra nada nuevo tiene en nuestro mundo. De
hecho, analizando la historia bíblica, podemos decir que la
primera guerra tuvo lugar en el huerto de Edén, cuando Satanás
enfrentó a Dios, llevando a la humanidad a la caída, o sea la
destitución del hombre de todo aquello que Dios le había
otorgado.
Desde entonces, casi sin descanso, podemos ver a lo largo de la
historia de la humanidad una sucesión de conflictos bélicos que
en mayor o menor medida han generado los cambios que vemos en el
mundo actual.
La debatible e incluso censurable acción de la violencia, en
ninguno de los casos ha dejado un rastro positivo, ya que los
derrotados cargan consigo el resentimiento que algún día puede
aflorar en un deseo de venganza.
Las pérdidas en vidas humanas se incrementan con el avance de la
tecnología militar. Para dar un ejemplo, en la Primera Guerra
Mundial, la cual duró cuatro años, tres meses y catorce días, se
gastó una cantidad de 186 mil millones de dólares. El costo en
pérdidas humanas fue de por lo menos 47 millones de personas
entre militares y población civil.
Por otra parte, la Segunda Guerra Mundial fue sin duda un
conflicto de mucha mayor envergadura en la que se vieron
involucrados 61 países con un resultado de enorme derrama
económica por gastos de guerra y una pérdida de vidas superior a
los 70 millones de seres humanos.
No podemos imaginar ni por un poco las escenas de crudeza,
devastación y dolor que debieron sufrir los sobrevivientes al
ver sus ciudades demolidas por los bombardeos y las acciones de
los ejércitos de ocupación de uno u otro bando.
PERSPECTIVAS DIFERENTES
Es prácticamente un hecho que en los próximos días comience ya
un enfrentamiento armado entre Estados Unidos e Irak. Todo
parece apuntar que la superioridad de las armas norteamericanas
le dará la victoria al que actualmente es el país más fuerte del
mundo.
Las perspectivas desde las que se ve ésta casi inminente oleada
bélica, son completamente antagónicas dependiendo del lado del
mundo en que se vive.
En América, prácticamente no tenemos noticia alguna acerca de lo
que se vive en este mismo instante en Irak, pero podemos darnos
cuenta de cómo se prepara la población civil norteamericana ante
un posible ataque terrorista de parte de Irak o algún aliado de
esta nación árabe como pudiera ser la red terrorista Al-Qaeda.
Somos testigos, sin embargo, de manifestaciones aun en Estados
Unidos, de parte de pacifistas que sostienen que una incursión
armada contra Irak no resolverá en nada la crisis actual y sí,
por lo contrario, vendrá a provocar una cadena de violencia sin
precedentes en el mundo entero.
El mismo tipo de manifestaciones hemos visto en Europa y varios
países de América a través de los noticiarios, sin que en ningún
momento las voces en contra sean consideradas
DE TOMARSE EN CUENTA
Lo que sí habrá de tomar en cuenta es el factor mediático. Hoy
como nunca, los medios de comunicación jugarán un papel
definitivo en la conciencia colectiva a través del acto
propagandístico. Se nos presentará un escenario completamente
polarizado en el que, como en los cuentos de hadas, habrá un rey
malo y un héroe bueno; y, el resultado esperado, será, por
supuesto, que el rey malo sea derrocado.
Debemos entrar en la realidad de lo que ocurre y no dejar de
lado que Saddam Hussein es un dictador y un tirano que no ha
dejado de ser un genocida al atacar al pueblo kurdo en lo que se
podría denominar un crimen de naturaleza étnica.
Por otro lado, hay también que ponderar que uno de quienes
podrían erigirse como sus aliados es ni más ni menos que uno de
los más grandes asesinos de la historia de la humanidad: Yasser
Arafat y que si este hombre llegara a intervenir en el
conflicto, los resultados serían aún más catastróficos.
Entrados en este tenor, podríamos también preguntarnos en forma
un poco ingenua: ¿será Bush el hombre adecuado para enfrentar a
tales oponentes? ¿Beneficiará su acción bélica al mundo? A
título personal te diré que lo dudo.
REFLEXION
Finalmente quiero compartir contigo una reflexión de Samuel Vila
en su "Enciclopedia de Anécdotas e Ilustraciones", bajo el
título "Quién traerá la paz al mundo?":
"Recientemente leí un sermón que fue predicado en 1889. El
predicador dijo que nos estábamos civilizando mucho y que pronto
llegaría el día cuando la humanidad descartaría la guerra. Desde
esa fecha se han peleado las guerras más sangrientas de todos
los tiempos. Los cristianos que creen en la Biblia anhelan la
venida del tiempo cuando Cristo reine.
Entonces cesarán las guerras, las espadas se convertirán en
rejas de arado, las lanzas serán hoces, y las naciones dejarán
de adiestrarse para la guerra".
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