Postmodernismo
Por Héctor Marín
INMERSOS EN UN MUNDO ATRACTIVO
Pese a las enormes carencias que tienen las mayorías en el mundo
actual, no podemos cerrar los ojos a los avances que la
humanidad ha tenido en los últimos años.
Los servicios médicos son de mayor calidad que los de hace 50
años; las comunicaciones son cada vez más fluidas y directas;
las comodidades de la vida en el hogar, que antes eran un sueño
son ahora una realidad.
Definitivamente el mundo actual tiene un enorme atractivo,
basado esencialmente en la obtención de recursos materiales para
satisfacer nuestras necesidades, o, ¿acaso no es mucho más
cómodo calentar una taza de té cuando se tiene prisa en el horno
de microondas que en la tradicional estufa de gas? Incluso,
querido lector, mucha de la información empleada para hacer esta
humilde colaboración que espero te sea de bendición, está
enriquecida con materiales obtenidos de softwares o programas
computacionales y de hecho, de no ser porque estás frente a un
monitor de computadora, no podrías estar leyendo (claro, a menos
que tengas en tus manos una impresión de este pequeño artículo,
para lo cual debiste haber sacado una fotostática o, valga la
redundancia, imprimir en una impresora). Esto habla entonces de
las bondades que nos ofrece la época en que vivimos, pero, lo
que trataremos de analizar es si verdaderamente cuanto ocurre a
nuestro alrededor es verdaderamente óptimo como pareciera a
simple vista.
TRATANDO DE DEFINIR
Tras el oscurantismo medieval, el hombre del Renacimiento
comenzó a alejarse de los prejuicios en los cuales había sido
educado y comenzó a buscar un camino que le permitiera
reencontrarse para ubicar su lugar. La conclusión a la que
llegaron los renacentistas, fue que el hombre era un ser
autónomo y totalmente independiente, lo cual, observemos, se
convierte en una ruptura con el concepto cristiano tradicional
de sometimiento a Dios.
Esta, sería la primera etapa de lo que sería conocido como
"modernismo" y concluiría (esta etapa) con lo que conocemos como
el período de La Ilustración, que, de acuerdo con el
investigador Antonio Cruz en su libro "Postmodernidad":
"proclamará la libertad para el individuo; la Revolución
Francesa con su célebre frase: "libertad, igualdad, fraternidad"
la exigirá para el ciudadano". En lo tocante a la libertad, se
busca entonces que el hombre sea libre de pensar por sí mismo y
se privilegia la razón.
La segunda etapa del modernismo, se encuentra a partir del
Romanticismo y concluye con la crisis del marxismo.
El Postmodernismo, pues, viene a hacer referencia al período
comprendido entre 1970 y la actualidad.
El filósofo francés Jean-François Lyotard considera que la
explosión de las tecnologías de la información, y la
consiguiente facilidad de acceso a una abrumadora cantidad de
materiales de origen en apariencia anónimo, es parte integrante
de la cultura posmoderna y contribuye a la disolución de los
valores de identidad personal y responsabilidad.
En pleno siglo XXI podemos hablar de una sociedad de masas
erigida como eje rector de la conciencia colectiva. El Estado no
tiene ya que reprimir a través del ejército o la fuerza pública.
La sociedad se encuentra plenamente domesticada a través de los
aparatos necesarios para su enajenación.
La obtención de bienes materiales viene a ser uno de los puntos
fundamentales de esta enajenación, que en determinados
individuos se convierte en cosa de vida o muerte, ya que lleva a
la obtención de un determinado status que, teóricamente lo hará
diferente de los demás, sin que este individuo se dé cuenta
cabal que existen otros miles como él en sus mismas condiciones.
EL TRIUNFO DEL CAPITALISMO
Mientras el Estado comunista, representado fundamentalmente por
la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS)
buscaba -en teoría- el bienestar colectivo, el motor del
capitalismo era la obtención de bienes en forma individual, lo
que generó lo que conocemos como sociedad de consumo.
Este consumo para obtener status llegó finalmente a demostrar
que el ser humano, pese a tener un instinto gregario y una
tendencia a agruparse, no deja por ello de tener deseos íntimos
con necesidad de satisfacción, lo que resquebrajó el sistema de
supuesta igualdad en que se vivía en los países de detrás de la
Cortina de Hierro, marcando el inicio de una nueva era a raíz de
la caída del Muro de Berlín.
Los medios de comunicación jugaron un papel importantísimo en
estos sucesos y no han dejado de ser uno de los principales
promotores de los valores del postmodernismo, entre los que
destacan: la increencia; la secularización de las cosas; el
relativismo; el subjetivismo; el individualismo; el
antihumanismo; el gusto por lo ligero o "light"; el placer; la
superficialidad; la informalidad, etcétera.
Echando un vistazo al comportamiento de los jóvenes de la
actualidad, veremos que ciertos valores modernistas, que tenían
mucho de conservadores, se han venido diluyendo y casi se han
extinguido cuando vemos la ausencia de una convicción en
muchísimos muchachos y muchachas para quienes el tener
relaciones sexuales hoy con una persona y mañana con otra no
implican ningún problema moral, pues no tienen certeza de si
aman y son amados y únicamente quieren saciar sus apetitos
sexuales, por poner un ejemplo.
Entendamos por "light" aquel pensamiento que busca tener un
referente inmediato, sin profundizar. Puede decirse que es un
complemento de lo superficial.
LO INMEDIATO Y FACILON
Si comprendemos por lo menos un poco este tipo de pensamiento
postmodernista, veremos que sus valores no proponen un modelo
que hable de profundizar en la problemática del individuo. En
este caso, el individuo es un "hombre masa", al cual hay que
presentarle lo que podrá obtener a través de su trabajo como la
demostración material de su esfuerzo.
Esta forma de vida, puede llevar al hombre de hoy en día en una
máquina para trabajar, como ya se anunciara en el cine en
películas como "Metrópolis", de Fritz Lang; o "Tiempos
Modernos", donde vemos a Charlot lidiando con la maquinaria
industrial. Este hombre máquina es un hombre sin esperanza, pues
su bienestar depende de la duración de su vida laboral y es
hasta edades avanzadas cuando este hombre comienza a darse
cuenta del vacío espiritual en que ha estado inmerso.
Jueces 2.17 señala lo siguiente:
2:17 pero tampoco oyeron a sus jueces, sino que fueron tras
dioses ajenos, a los cuales adoraron; se apartaron pronto
del camino en que anduvieron sus padres obedeciendo a los
mandamientos de Jehová; ellos no hicieron así.
El trabajo y el vivir inmersos en la sociedad de consumo, puede
hacer que una persona se la pase tratando de acumular ganancias
económicas, que, lamentablemente, no siempre llegan. Para
ilustrar esto, pensemos por ejemplo en la situación de México,
donde el 56 por ciento de la población vive en condiciones de
pobreza y de ese porcentaje, una mayoría se encuentra en
condiciones de pobreza extrema. Esto quiere decir que estamos
hablando de cientos o quizá miles de hombres y mujeres que han
trabajado y no han podido encontrar una estabilidad económica.
Un fenómeno que ocurre en países con problemas económicos es
que, muchas veces, el tener estudios profesionales no es
garantía de poder obtener un buen empleo y es por eso que a
veces vemos médicos que trabajan como taxistas o médicos que
ofrecen mercancías diversas en las calles.
Si bien con esto tratamos de demostrar que las ganancias
económicas no llegan, esto no quita que la carrera por el oro no
la hayan corrido estas personas sin obtener la ganancia
esperada. Otros, que han podido conseguir ventajas económicas,
han hecho también del oro, su dios y su creencia principal.
Ahora bien: ¿es malo querer vivir bien?
No, mientras se mantenga todo en los límites de lo normal.
¿Y qué sería lo normal?
Para nosotros los cristianos vendría a ser el obtener la justa
remuneración por nuestro desempeño laboral, sin dejar de lado la
posibilidad de obtener ingresos extra, siempre y cuando, tomemos
en cuenta que cuanto ganamos se lo debemos a Dios y no debemos
envanecernos por nuestros propios talentos, sino dar gracias al
Creador por poder obtener recursos que ayudarán a satisfacer
nuestras necesidades.
Mientras no hagamos del trabajo o del dinero un objeto de
adoración, estaremos en lo que sería lo "normal", para un
cristiano.
Tomemos en cuenta, pues, también, la oportunidad de evangelizar
a aquellos que buscan al dios-oro por todos lados o a aquellos
chicos de nuestro ejemplo, pues en un futuro, ellos serán los
gobernantes del mañana y requerimos gente comprometida, con
valores y principios que puedan reflejarse positivamente en la
interacción colectiva.
Actualmente, aunque nos pese, se difunden más los mensajes
acerca de los signos zodiacales u otro tipo de información de
tipo esotérico, que las verdades reveladas por Dios a través de
la Santa Biblia, lo que viene a ser una piedra en el camino,
pero es necesario hacer algo.
Hoy puedes hacer algo, quizá repartiendo un par de tratados hoy
y otro par mañana. Probablemente tú, en tu escuela, nunca te has
atrevido a hablarles del evangelio de nuestro señor Jesucristo a
tus compañeros, hoy puede ser ese día.
Sufrirás descalabros y tropiezos, pero no fatigues, recuerda que
eres un instrumento en las manos de Dios y por tanto eres útil
en la difusión de la sana doctrina. Tú decides si te integras al
grupo de los postmodernistas, o si ayudas a otros a conocer al
Cristo vivo cuyas promesas son eternas.
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