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Sábado 19 de Septiembre del 2009

Brevísimo Diccionario Marín de la Docena
Por Héctor Marín Segura

M

madre. Sin duda una palabra entrañable que trae consigo cualquier cantidad de recuerdos y referencias de abnegación, perseverancia, sacrificio y muchas otras cosas que rodean a la figura materna. En México la madre es una mujer que vive una ambivalencia existencial: Puede significar lo máximo a nivel social pero al mismo tiempo es el objeto de las ofensas que se profieren a lo largo y ancho del país. En algunas familias la madre es el principio y el fin y su palabra es ley, estableciendo matriarcados que se van generalizando en la configuración social debido al número creciente de madres solteras. La madre es admirable porque en la práctica, se va haciendo economista, maestra, enfermera, cocinera y en muchos casos sostén de la casa. Curiosamente, el 10 de Mayo, Día de la Madre en México y algunos otros países de América Latina, la madre no la pasa tan bien que digamos: Los restaurantes, cines, teatros y hasta los parques, lucen abarrotados y hay que hacer fila para finalmente comer mal, tarde y caro. A muchas madres les parece ofensivo también que ese día, a sus hijos se les ocurra regalarles algún aparato de cocina como una plancha o una licuadora ya que preferirían que se les regalara algún cosmético o accesorio para su uso personal. La madre sin duda es fundamental en nuestras vidas y debemos disfrutarlas y quererlas lo más posible mientras podamos tenerlas a nuestro lado.

mascota. En las grandes ciudades, no toda la gente puede gozar la compañía de una mascota. Al decir esta palabra generalmente se tiende a imaginarse un perro o un gato, pero las alternativas para tener una mascota pueden ser muy variables también dependiendo de nuestros alcances económicos, el espacio físico con que contemos, así como -por supuesto- nuestros gustos. Recuerdo por ejemplo al lorito que tenían por mascota mis fallecidos vecinos Lolita y Pepe, unos señores mayores que se divertían con el parlanchín animalito. Como muchos niños sin jardín, yo tuve varios animalitos en casa que por un sinnúmero de razones no estuvieron mucho tiempo con nosotros y es así como recuerdo varios pecesitos de esos de río que alguna vez tuvimos en una esfera de cristal, así como pollitos y especialmente me viene a la memoria un patito que amaneció muerto al día siguiente. Con el correr de los años tuve una ardillita Ardi, que encontró una muerte trágica tras haberse escapado de la jaulita donde estaba. Antes, tuvimos apenas unos días al que fuera mi primer perrito Pinto, el cual mis padres terminaron regalando a una familia que hasta el nombre le cambió por el de "Pecas", debo reconocer sin embargo, que el cambio le vino bien al simpático perrito quien vivió una buena vida con esa gente. Más adelante, ya más grandes mi hermano y yo instalamos un acuario de buen tamaño en la casa con peces de diferentes razas: Guppies, guramis, tetras, kuhlis, cebras, ángeles, plecostomus, neón, betas, molinesias, platties, y otros, entre los que recuerdo especialmente uno llamado chupa algas y un cometa que me encantaban sobre todo porque eran los líderes del acuario. Nuestro vivero de peces duró varios años. Ya más adelante y habiéndonos cambiado de casa, tuvimos una perrita, Sissy, que lamentablemente murió víctima del parvovirus, casi al mismo tiempo tuvimos a Rubik, una preciosa perra de raza vizsla, así como Vanessa, un ejemplar de pastor belga. Paralelamente tuvimos en casa a un gatito llamado Tino, a quien no le daban mucha esperanza de vida pero que vivió en casa durante algunos años. Pasó el tiempo y esas mascotas murieron. Posteriormente aparecieron en la casa Chuchus, una traviesa gatita moteada que a final de cuentas vive en casa de mi vecina de al lado, así como Chiquis y Canela, esta última tuvo que ser sacrificada pues estaba seriamente invadida por la sarna. Nos han hecho compañía también pajaritos como Rayita, Chifladín, Chillón y Bonita, que en la actualidad es la mascota que vive en nuestra casa. Ocasionalmente Visicoli, una colibrí, viene a la casa a darse sus vueltas. En fin, cada quien tiene las mascotas que más le gustan como mi prima Pussy tuvo una tarántula o Karina su chinchilla o Carlitos y Liliana su tortuga. La cosa es ser responsable de su alimentación y su limpieza y estar atentos a que si tienen algún problema de salud, sea atendido oportunamente. Una cosa muy importante es saber escoger un buen veterinario que cobre lo justo y que haga su trabajo con profesionalismo y conocimiento de lo que está haciendo. Tener un animalito sano va más allá de que huela bien o esté limpio y bien peinado. Veo como un fenómeno recurrente que la gente prefiere gastar en un corte de pelo para su mascota pero deja de lado las vacunas que son tanto o más importantes. Asimismo, veo en las calles de colonias como la Del Valle, montones de personas siguiendo el dictado de la moda y no un verdadero amor por los animales, así que como la moda dice que el schnauzer es lo de hoy, todos anhelan tener uno. No se trata de andar como autómata siguiendo lo que la moda dice, sino considerar el costo del animalito, de su mantenimiento, el tiempo que se le dará para estar con él, jugar y pasearlo, así como el espacio físico que habrá de ocupar en la casa para comer y hacer sus necesidades, todo eso y quizá algunos otros detalles más importantes que tener o no un perro de raza, pues al igual que éstos, un perrito corriente sabe igualmente mover la cola y brindar amor a sus amos.

matemáticas. Por algún motivo, existimos personas que parecemos estar peleados con determinadas disciplinas, como son, en este caso, las matemáticas. Uno pensaría que basta con saber efectuar las cuatro operaciones básicas que son la suma, la resta, la multiplicación y la división, para poder desempeñarse en la vida, pero los planes de estudio escolares van más allá y nos endilgan factorizaciones, quebrados, trigonometría, geometría plana con coordenadas, cálculo y estadística entre otras muchas cosas que a algunos, sólo vienen a complicarnos la existencia. Entiéndase que el hecho que sea renuente al estudio de las matemáticas, no quiere decir que las considere innecesarias, de ninguna manera, por el contrario, si algo hace falta en México son especialistas en ciencias exactas como físicos, matemáticos, y expertos en disciplinas como las investigaciones en el campo nuclear, la aeronáutica y materias afines. La mala planeación y un deficiente diseño han traído un mediocre crecimiento en el área científica y tecnológica donde las matemáticas juegan un papel primordial. De ahí, que muchos como quien esto escribe, se hayan inclinado por cursar estudios donde las matemáticas parecerían no tener cabida. Sin embargo, durante años, el plan de estudios de la carrera de Periodismo y Comunicación Colectiva, incluyó materias como estadística y matemáticas. La mayoría pensamos -y al parecer no nos equivocamos- que la inclusión de estas materias era tramposa y funcionaba a manera de un obstáculo para ir "poniendo piedras" a los alumnos en su camino escolar. Lo cierto es que a la mayoría de la gente las matemáticas no le son precisamente una disciplina atractiva y en parte esto es un indicador del porqué México es un país tan atrasado en materia científica. Las matemáticas sin embargo deberían de ser no ese monstruo que espanta a los escolares sino como algo normal que nos acompaña a lo largo de nuestras vidas como cuando contamos nuestro dinero o dividimos gastos.

matrimonio. Algunos califican al matrimonio como una institución producto de los "valores decadentes de la burguesía". Otros lo ven desde la perspectiva de un falso liberalismo que pregona la libertad de los individuos sin necesidad de "un papelito que no sirve para nada" y que claman por lo cómodo y moderno que es unirse a la persona que se ama sin necesidad de establecer relación de obligatoriedad alguna. Para muchos más el matrimonio es un convencionalismo social inevitable que, llegado el momento hay que anunciar a los cuatro vientos en un despliegue sin precedentes de derroche económico para impresionar a los invitados con una novia ataviada con un costoso vestido, abundancia de bebidas embriagantes, orquestas o grupos musicales amenizando el festín, el infaltable mariachi que entonará románticas notas, platillos y más platillos que se servirán no sólo durante la recepción sino al término de ésta en lo que se ha dado en llamar "tornaboda" y un sinnúmero de elementos externos para demostrar el nivel y el poder económico de los contrayentes, independientemente del rito bajo el cual hayan decidido unir sus vidas. Lo cierto es que el matrimonio es una unión entre un hombre y una mujer, institucionalizado por Dios, que tiene como meta una garantía de compromiso y perdurabilidad. El matrimonio trae también consigo la procreación para que la especie humana siga al servicio del Creador a través de su tarea de sojuzgar la tierra. El matrimonio visto como un estado de vida, trae como toda actividad humana, momentos de gran satisfacción y armonía y también momentos de amargura, incertidumbre y enojo. Es la madurez la que nos va llevando por el matrimonio para aprender a "capotear" los malos momentos y establecer el mejor vínculo de afecto, calidez, comprensión y cooperación en los momentos buenos y en los momentos de dificultad, de esa manera aprendemos a compartir las experiencias en conjunto, tomando siempre en cuenta que al unirnos a otra persona, ésta y nosotros mismos, según dice la Biblia, nos convertimos en una sola carne, por lo que si somos dos que formamos parte de un mismo cuerpo, no vamos a cometer el error ni la injusticia de afectar al otro a sabiendas de que una mala decisión nuestra ya no nos va a afectar solamente a nosotros en lo individual sino al cuerpo completo que conforma el matrimonio.

médico. Cuando el cuerpo lo necesita, no queda de otra que ir al médico. Generalmente nadie va por gusto sino por necesidad. Quienes no tenemos acceso a un servicio médico de primera categoría, hemos tenido que experimentar los malos tratos, los pésimos diagnósticos y reprobable desatención que se da en los mal llamados Centros de Salud, así como el IMSS y el ISSSTE. Hay primero que esperar cualquier número de horas, máxime si se nos ocurrió enfermarnos de buenas a primeras y no lo habíamos previsto oportunamente. Una vez que se pasa a consulta, por regla general el médico hace unas cuantas preguntas y receta medicamentos que casi nunca hacen efecto con la rapidez requerida para poder reintegrarnos a nuestra vida laboral. Tratar de obtener una constancia de incapacidad por enfermedad en es poco menos que un triunfo, ya que si no presentamos en el momento de la consulta un cuadro de fiebre, tos con sangre o cualquier evidencia externa que indique que colindamos entre la vida y la muerte, el médico asume que "no tenemos nada" y que con los medicamentos prescritos mejoraremos y quedaremos "peor que nuevos". Afortunadamente no todos los médicos dan tan mala atención y es aquí cuando recuerdo el magnífico servicio que he recibido de parte del doctor Gonzalo Caballero cada vez que he tenido que ir a verlo especialmente en casos de problemas estomacales en los que es un verdadero especialista. Tras auscultar y hacer sus observaciones, el doctor receta medicinas que quizás no son baratas pero sí muy efectivas de manera que el malestar desaparece casi siempre en cuestión de horas siguiendo sus indicaciones. ¿Qué haríamos sin médicos? Probablemente experimentar tomándonos una infusión de esto y aquello arriesgándonos a empeorar. Si bien no todos los médicos son verdaderamente profesionales en el más amplio sentido de la palabra tomando en cuenta factores como responsabilidad, acierto en sus diagnósticos y verdadera vocación de servicio, no por algunos mediocres deben pagar todos, ya que hay quienes con su talento, entrega y profesionalismo, dignifican con creces su encomiable servicio de mantener la salud de los demás.

mentira. Dada la naturaleza pecaminosa del hombre, la mentira es una de las características que viene incluida en el repertorio de eso que llamamos humanidad. En mayor o menor medida todos hemos mentido alguna vez y quien diga lo contrario es un vil mentiroso. ¿Por qué mentimos? La pregunta se torna demasiado complicada especialmente porque el entorno de la mentira puede verse justificado, por ejemplo para no lastimar a alguien o para aminorar la pena que el conocimiento de la verdad pudiera causarle a otra persona, esto es lo que en ocasiones se da en llamar "mentiras blancas" o también "mentiras piadosas". Para Dios sin embargo, la mentira es una y carece de blancura o negritud, la mentira es una sola y no tiene justificación, por lo que debe ser castigada. La Biblia señala que Satanás es el padre de la mentira. Nos remontamos a los tiempos en que el engañador por excelencia, se atrevió a poner en entredicho la Palabra de Dios e hizo caer en su juego a un par de ingenuos con aspiraciones de poder llamados Adán y Eva, que irremediablemente fracasaron en su intento por pretender ser como Dios, arrastrándonos a todos sus descendientes al abismo del cual sólo nos puede salvar Jesucristo a través de su sacrificio redentor. La mentira es atractiva y hasta adictiva, pero mentir es hablar de algo que no existe y termina por causar estragos en nuestras vidas en mayor o menor medida. Nosotros tenemos la elección: Mentir o no mentir, agradar a Dios o no hacerlo. La decisión está en nuestra boca.

México. Precisamente por estas fechas México acaba de festejar 199 años de vida independiente. Sin embargo, es todo este tiempo, ¿qué podemos decir de México? Sería muy fácil describir su lado positivo y su lado negativo. Un gran país con una serie de ventajas geográficas, de recursos naturales abundantes, incontables riquezas arqueológicas, una nación con una enorme cultura y tradiciones, cuna de filósofos, escritores, políticos, poetas, hombres de guerra, madres abnegadas, administrado por políticos corruptos, gobernantes ineptos, gente deshonesta que se ha beneficiado del trabajo ajeno y que no ha vacilado ni un instante poner en riesgo a su población debido a decisiones equivocadas en materia lo mismo educativa que de salud, economía, laboral o cualquier otra que nos viniera a la mente. El México actual es un país amenazado por la injusticia ancestral en que se mantiene a las diferentes etnias indígenas, los malos manejos financieros por parte de individuos con amplísimas credenciales obtenidas en centros de estudios extranjeros que insisten en aplicar mecanismos exitosos en sistemas financieros de países poderosos pero que en México no logran el mismo efecto, depauperando cada vez más la golpeada salud económica del que debería ser un país líder a nivel mundial. El México de hoy en día es el caos cotidiano a que nos enfrentamos millones de personas que vivimos bajo el flagelo del delito programado desde las altas esferas del poder que se ve traducido en las acciones del narcotráfico, el secuestro o el "levantón" en cualquiera de sus modalidades, lo que ha creado una sociedad cada vez más desconfiada temerosa de que el individuo que va junto a nosotros en la calle, en el transporte público o en cualquier otro sitio pudiera ser en realidad un criminal en potencia. México es la psicosis esquizofrénica del Presidente de la República rodeado cada vez por más militares pues desde que ocupó el cargo "haiga sido como haiga sido" ha vivido con la conciencia intranquila al saber que casi la mitad de los electores pensamos que ganó la elección mediante un monumental fraude electoral al más estricto estilo de los regímenes priistas que gobernaron al país por espacio de 70 años. ¿Se levantará de todo esto México? A veces me da pena dudarlo. Me da pena, porque México no merece lo que le está pasando. No lo merece por su historia, por su pasado lleno de luces y sombras pero con grandes destellos de quienes sí lo han amado y han ofrendado su vida por esta sufrida patria mía. No lo merece porque hay gente que sí tiene la esperanza de un cambio, de un nuevo compromiso frente a la historia y frente a los hombres, de hacer de este país la nación que debería ser y ocupar el lugar que se nos ha negado. ¿Llegaré a verlo? A veces creo que sí me tocará ver resurgir a mi país, en mi vida me ha tocado ver sucesos históricos que han marcado a la humanidad y si pudiera llegar a ver levantarse a México no como un país súbdito del imperio, sino como una potencia independiente, estaría más que agradecido con Dios y con la vida. No lo sé, pero lo anhelo y en lo que pueda espero estar ahí para dar mi mejor esfuerzo. Que Dios bendiga a México, que Dios nos bendiga a todos. ¡Viva México!

milagro. Qué más quisiéramos los humanos que poder resolver todos y cada uno de los problemas que afectan nuestras vidas, arreglar todas las cosas y desaparecer las preocupaciones con el simple hecho de pensar que todo va a estar bien y la vida va a seguir adelante como si nada. La vida real es muy diferente y nos presenta diferentes situaciones muchas veces inesperadas que salen de nuestra capacidad de poder hacer algo y entonces es cuando conocemos la esencia milagrosa del Creador, que al hacer uso de Su voluntad soluciona nuestros problemas más apremiantes, las necesidades más difíciles de ser satisfechas y convierte la desesperanza en un remanso de alivio y regocijo que no dudamos en agradecer como un milagro y un favor divino. Un milagro es un favor que muestra la misericordia de Dios, y que no exige pago alguno pues nada tenemos para pagar a Dios todo lo que nos ha dado. Un milagro renueva la fe y fortalece el espíritu de quien lo recibe, convirtiéndose en el portador de un testimonio del amor y el poder de Jehová nuestro Dios.

moda. Estilos y modelos aparecen por doquier día a día. La moda de hoy se convierte mañana en algo obsoleto y vienen y vienen modas que logran persuadir a no pocos de que estar a la moda es parte fundamental del progreso del ser humano. Vestir a la moda según dictan los cánones de Yves Saint Laurent, Óscar de la Renta, Hugo Boss y demás diseñadores famosos, se convierte en la obsesión de personajes de las revistas que van desde damas de sociedad hasta estrellas de la farándula de mayor a menor rango que ansían aparecer en las portadas de las revistas del corazón o publicaciones baratas con chismes de "gente famosa". En nuestro mundo, el de la gente normal, también la moda es esencial para demostrar que tenemos un estilo de vida sofisticado y que podemos ser señalados como paradigmas de la clase y elegancia. Lo vemos por ejemplo en las oficinas con las secretarias, quienes -muchas de ellas- no conformes con vestir decorosamente, no vacilan en gastar fuertes cantidades de dinero en vistosos atavíos que merman su economía pero estimulan su autoestima. Lo vemos con nuestros vecinos, cuando están hasta el full en sus tarjetas de crédito, pero no vacilan en conseguir automóviles cada vez más ostentosos y modernos que terminan vendiendo por no poderlos mantener. Todos hemos sido víctimas de la moda alguna vez en la vida. En mi época no faltó joven alguno que se diera a la búsqueda del disco "Thriller", de Michael Jackson o que hiciera hasta lo imposible por conseguir unos tenis Converse o los famosos Nike. En aquellos tiempos lejanos los chavos sucumbían ante la moda y el prestigio que brindaban los nombres como Jordache, Sergio Valente, Chemise Lacoste, Levi’s, Giorgio Polato, Ocean Pacific y muchas más que escapan a mi memoria. Ahora, en pleno siglo XXI la cosa no ha cambiado mucho y la moda se ha diversificado pero la mayoría tienen en común el querer poseer el mejor celular con cámara integrada (las llamadas poco importan y los mensajes SMS parecen imponerse ante la voz humana), conseguir el videojuego de los Beatles y adquirir una consola X Box, Play Station, o alguna por el estilo, como en su tiempo lo fueron tener un Atari, un Sega (en sus diferentes modalidades) o el Nintendo. La moda está sin duda ligada al consumo y sin embargo siempre ha llamado poderosamente mi atención cuando veo esos desfiles donde las modelos portan los diseños de autores como Karl Lagerfeld, que me llevan a preguntarme: ¿Habrá quien se ponga eso? Y es que hay diseños de verdad que parecerían arrancados de un mal sueño o un viaje de psicotrópicos de alguno de estos modistas (no se dice "modistos", como tampoco se dice "artisto") que de ´plano creo que una persona en su sano juicio no usaría. Sin embargo, para todo hay gustos y la moda ha tenido que enfocarse -para vender los productos- y así todos queden contentos, a buscar adeptos en todos los nichos de mercado y esto no excluye a la gente de ingresos bajos que muy difícilmente podría comprar algo en Sacks Fifth Avenue, JC Penney, Zara, Sears o El Palacio de Hierro. Es ahí cuando la piratería entra en acción y a falta de oportunidades de poder comprar los productos originales, no fueron pocos los jóvenes que compraron ropa marca Jordán, Sergio Caliente, Chemise Lacosta, Leve’s, Giorgio Polaco, Ocean Pacífico y mercancías similares que los hacían sentir casi como si trajeran la prenda original. En fin, la moda es vanidad y como dice el refrán: "De la moda, lo que te acomoda", no tratemos de seguir todos sus dictados, so pena de mermar nuestro bolsillo y quizá ni siquiera vernos como el o la modelo del anuncio, pues como reza otro dicharajo conocido: "Aunque la mona se vista de seda, mona se queda".

mosquito. ¿Qué tal irse a dormir, acomodar la cama, la almohada, apagar la luz y disponerse a, como se dice popularmente "planchar oreja"? "¡Genial!", pensaría cualquiera. Pero, ¿qué tal cuando después de haber orado a Dios agradeciéndole el día que nos dio y disponerse a dormir, de pronto oyes el inefable zumbido de un mosquito que te quiere chupar la sangre? Hay técnicas para evadir a estos chupeteadotes nocturnos que reclaman nuestra sangre. Hay quien se tapa de pies a cabeza y se envuelve como si fuera una momia, dejan solamente la nariz y la boca para respirar pero el calor y la incomodidad terminan por desesperar al ex durmiente. Otros utilizan la técnica de dejarlos acercarse y esperar a que el criminal insecto se pose en alguna parte de nuestro cuerpo la cual fue previamente descubierta para hacerlo caer en la trampa y cuando sintamos su presencia, ¡zas! Asestamos un buen golpe. Si atinamos y acabamos con la amenaza, podremos continuar nuestro sueño, pero si no es así, tan sólo habremos dado un manazo en vano sobre nuestro propio cuerpo sin éxito alguno. Otros no lo dudan y van por la bomba con flit o su equivalente o algún insecticida en aerosol. Rocían las puertas, el techo y el piso de la habitación, debajo de la cama, adentro en el ropero o en el closet, y en cada rincón donde el infame pillo pudiera refugiarse. El exterminador esboza una sonrisa cuando ve el cadáver del intruso en algún lado tirado y con ademanes de vencedor, se dispone a regresar a la cama. Ahora el problema es la presencia del insecticida en la recámara por lo que no puede dormir y termina por dejar abierta la puerta en espera de que se disipen los gases del producto, por lo que tampoco ésta es una buena opción. Otros, se dan a la tarea de convertirse en cazadores de insectos, que al escuchar el molesto zumbido del zancudo o la mosca, encienden de inmediato las luces y chancla o periódico en mano buscan afanosamente al tirano nocturno. Buscan entre las cortinas, en las puertas, en la ropa, en el piso, piensan dónde pudo haberse camuflado el cobarde animal y lo peor es cuando dan por perdido al insecto, apagan la luz y de pronto vuelven a escuchar la presencia del animalejo. Cuando logran dar con su paradero y lo ejecutan, no pueden ocultar su satisfacción y duermen con una amplia sonrisa. Otros, -los más abnegados-, deciden voluntariamente convertirse en víctimas del insecto y amanecen con ronchas aquí y allá pero al menos no interrumpieron su sueño, como pasa con quienes ni cuenta se dan de que hay un mosco en la habitación. Combatir a estas criaturas ha sido producto de toda una serie de investigaciones que van desde métodos arcaicos como los matamoscas, las trampas de papel con pegamento, aparatos electrónicos, bombas y aerosoles, composiciones insecticidas en incienso y demás. Lo cierto es que con todos los avances de la ciencia, el mosquito sigue haciendo las más de las veces, el papel de villano.

muerte. Pese a formar parte de de nuestra naturaleza caída por el pecado, la muerte sigue siendo un fenómeno poco aceptado por la mayoría de los seres humanos. Todo mundo acude feliz al nacimiento de un niño y sólo caras largas vemos en los funerales, cuando tan normal es una cosa como la otra. No digo, de ningún modo, que debiéramos sentarnos a externar felicidad por la muerte de alguien, aunque no lo quisiéramos, pero nos hace falta tener más capacidad de aceptación ante un hecho tan natural que paradójicamente forma parte de nuestra vida. La muerte trae consigo, para casi todos nosotros, la sensación de vacío y tristeza, especialmente cuando se trata de un ser querido al que sabemos que no volveremos a ver. No volveremos a escuchar su voz, ni sentiremos más el contacto con su cuerpo y es entonces cuando debemos aprender a resignarnos ante lo que ya no podemos remediar. La muerte es en casi todas las culturas un símbolo de tristeza que acaba cuando sabemos que nuestros seres queridos estarán en un mejor lugar si es que han aceptado a Jesús como su Salvador. En otros casos quisiéramos que el Creador tuviera piedad y rescatara también a quienes no lo conocieron. En mi vida ha habido muertes que me han afectado más que otras, como la de mi abuelo, hombre muy grande a quien pocas veces tuve oportunidad de tratar debido a que lo veía solamente una vez por semana y realmente dada mi edad (8 años) poco podía platicar con él. Recuerdo sin embargo detalles cariñosos de su parte y sobre todo el buen nombre que dejó ante quienes lo conocieron como un hombre sencillo, preparado, caballeroso y cortés que además fue maestro y militar y escribió libros y formó parte de una generación decisiva en épocas que el país necesitaba de gente brillante como él lo fue. La muerte de mi tía Toña fue también un golpe rudo al tratarse de una mujer que vivía sola y que vivió sus últimas horas en un hospital público en la soledad de una fría habitación sin el cobijo de algún familiar que la hubiera acompañado. Esa ancianita me dio cariño y me llenó de regalos, juguetes y sorpresas como estoy seguro que se las hubiera brindado al hijo o nieto que nunca tuvo. Mi tía aparentaba ser una mujer dura (quizá porque siempre vivió sola, pero la verdad es que era un dulce por dentro, recuerdo con cariño sus regaños, la gracia con la que empleaba de cuando en cuando algunas palabrotas, pero sobre todo su calidez y su solidaridad cuando más la necesitamos. Es válido también sentir la muerte de nuestras mascotas y sin duda la muerte de mis perritas Sissy y Vanessa representó también un momento de tristeza, ya que ambas, aunque murieron en momentos diferentes, llegaron a formar parte del entorno inmediato de mi casa. Vanessa, sobre todo, era más que una mascota, era uno de los animales más inteligentes que he conocido en mi vida y un ser fiel y cariñoso como pocos. De ambas me encantaba su fortaleza física y su enorme capacidad de obediencia y comprensión. ¿A todo esto, me surge una inquietud: ¿Qué dirán de nosotros cuando hayamos partido?

música. Comencé a escuchar música a muy temprana edad. Durante años, mis papás solían poner discos los sábados, de manera que viví inmerso entre las notas de Chopin, María Dolores Pradera, Ginamaría, Waldo de los Ríos, Rocío Jurado y muchos otros, hasta que pude también pedir que me compraran discos como lo fueron aquellos de canciones de Cri Cri interpretadas por el imitador Flavio, el Duende Bubulín y Topo Gigio. En la radio escuchaba también las canciones de moda de la época, que escuchaba mi mamá y los sábados en un programa infantil podía oír a Chabelo, El Chavo del Ocho, Las Ardillitas de Lalo Guerrero y demás. Poco tiempo después, y en plena transición hacia la adolescencia, empecé a oír otro tipo de música. Las primeras fiestas a las que empecé a ir, eran amenizadas con la música de Andy Gibb, un grupo llamado Jumbo, y estaba muy de moda la versión disco de la Quinta de Beethoven interpretada por Walter Murphy. Queen hacía su aparición en la radio mexicana y grupos como Player, Dollar, Electric Light Orchestra, los Bee Gees, inundaban las estanterías de las tiendas de discos. Olivia Newton John, Helen Reddy, los trabajos solistas de Paul McCartney y John Lennon, Peter Frampton, la aparición de Gloria Gaynor y una constelación de estrellas como Anita Ward, Claudja Barry, Chic, The Miracles, Gladys Knight & The Pips, Silver Convention, Meco Monardo y muchísimos más, impusieron su estilo y moda entre los jóvenes y adolescentes de mediados y fines de los años 70 que gustábamos ver las interpretaciones de Donna Summer. En aquella época viví una vez más momentos de molestia cuando yo ponía en la tornamesa algún disco y mi padre sin ton ni son llegaba a hacer una crítica bastante negativa sobre mis gustos musicales, cuando lo que he aprendido es a tratar de escuchar todo tipo de música y respetar los gustos de los demás. Sin embargo, las críticas no hicieron mella en mi gusto y durante mucho tiempo me mantuve como un seguidor del género disco, aunque en aquel entonces solía ver los programas televisivos de los Osmond, y el de Julie Andrews. Como muchos compré los discos de The Ring, Lipps Inc., Patrick Hernandez y claro, también tuve cierta influencia beatlemaniaca de parte de mi primo Julio, con quien conocí parte de la herencia del Cuarteto de Liverpool. Entrado en los años 80, el género disco iba en decadencia, pero prefería seguir escuchando esa música en sus diferentes estilos en lugar de escuchar a The Doors, Judas Priest o cualquiera de esos, bajo el argumento de que el rock era música para vagos, ladrones y drogadictos. Por lo tanto, Chic y Shalamar eran mis grupos favoritos, de los cuales reconozco muy buenas propuestas en ambos casos, especialmente en Chic, que añadía un pequeño toque de jazz y rhythm & blues a sus interpretaciones. Por 1985 y bajo la tutela de mi amigo Rafael Barreto conocí la música de Alec R. Costandinos, un gran exponente disco, pero también fui adentrándome en lo que se conoce como el pop rock de aquella época donde destacaron Phil Collins, Tina Turner, los mismísimos Rolling Stones, The Police, Billy Idol, Heart, Duran Duran, y toda una catarata de grupos en especial provenientes de Inglaterra en lo que fue una suerte de nueva ola inglesa que se apoderó del mercado mundial catapultada por aquella memorable serie de conciertos titulados Band Aid, que trajo como emblema aquel himno-canción "We are the World", donde despuntó el recientemente fallecido Michael Jackson. En otro espacio confesé haber comprado "Thriller", y cómo no hacerlo si en dicho acetato podía escucharse la tenebrosa voz del gurú del susto, el amo del espanto, Vincent Price. Eso no quiere decir que Thriller no me haya gustado, creo que la conjunción de Quincy Jones y Michael Jackson fue genial así como la participación en el disco del mítico McCartney y las composiciones de Rod Temperton. Como podrá verse, mis gustos eran extranjerizados y "fresas". Al entrar a la universidad, dos compañeros, Jesús Toledo y Juan Nolasco, comenzaron a prestarme discos de grupos como Pink Floyd, Yes, Goblin, Kansas, músicos como Mike Oldfield, Rick Wakeman, lo que representó mi encuentro con el género del rock progresivo. Si bien para esas fechas ya había escuchado a Jimmy Hendrix, The Doors, The Rolling Stones, Janis Joplin y otros exponentes del rock, el subgénero progresivo significó una etapa de mayor enriquecimiento de mi acervo y conocimiento de la música en tanto que se trata de un estilo experimental donde lo mismo pueden entrelazarse elementos de música sinfónica, étnica, electrónica o de otros géneros, con los elementos clásicos de un grupo de rock como son batería, guitarras y bajo. A esto se sumó que mi amigo Francisco Hernández solía invitarme a conciertos en la Sala Nezahualcóyotl para ver a la OFUNAM, donde su padre era flautista principal, por lo que tuve oportunidad de ir en varias ocasiones a escuchar música de Beethoven, Bach, Paganini, Mozart, Schubert y genios de ese calibre. Fue más o menos en ese período que mi hermano se aficionó por el rock en español, especialmente el mexicano y así conocí a intérpretes como Trolebús, Maldita Vecindad, el finado y responsable de la existencia de Amandititita, Rockdrigo González; Cecilia Toussaint, Margie Bermejo, Jorge Reyes, Choluis Campos, Naftalina, Botellita de Jerez, el infaltable Tri de Alex Lora y una pléyade de grupos y solistas semisubterráneos que hacían un género de rock autóctono. Más adelante conocí a músicos como Andreas Vollenweider, Mannheim Steamroller, Vangelis, Jean Michel Jarre, Thijs Van Leer, los artistas de la casa grabadora Narada y hasta el griego Yanni, a quienes se agrupa por regla general como exponentes de un nuevo estilo de música instrumental conocida como New Age, la cual rompió con el arquetipo de que la música instrumental era para la sobremesa o para los elevadores y centros comerciales como terminó ocurriendo con los loables esfuerzos de Paul Mauriat, Klaus <Wunderlich, Jo Basile, Ray Conniff y hasta el destacado Richard Clayderman. Si bien el origen del New Age como movimiento místico está plagado de contraposiciones a la fe cristiana, la música como arte tiene más cosas rescatables que censurables repito, como expresión artística. Con el paso del tiempo he ido formando una colección de más de 200 discos de acetato, más de mil casetes, varios cartuchos de ocho tracks, cientos de discos compactos y numerosos archivos MP3, en los que puedo escuchar lo mismo tangos que música celta o boleros, corridos mexicanos, cumbias, salsa, cha cha cha, mambo, rock and roll o música del Japón, África o los Andes. Si bien se trata de una colección, puedo decir que soy una persona que escucha la música sin acepción de género, pues siempre me ha interesado conocer algo un poco más allá de mis gafas. Pese a ser una persona con problemas auditivos, me considero apto para señalar cuando una pieza está bien o mal ejecutada y aunque no tengo nada en contra de los nuevos artistitas que las televisoras "fabrican", creo que están a años luz de llegar a ser dignos de recordarse de aquí a unos años. Por último, si me preguntan qué opino sobre la música cristiana, creo, definitivamente que esta ola de "adoradores" como se ha dado en llamar a los cantantes cristianos, ha traído consigo mucha mediocridad y productos muy deficientes que honestamente son de muy bajo nivel como para ser llamados "salmistas" como rimbombantemente se hace en las publicaciones cristianas evangélicas. Acaso creo que Ruth Ríos en su etapa temprana, Marcos Vidal, el grupo 33 D.C., las primeras participaciones de Fermín IV en el ámbito cristiano, el primer Danilo Montero, María del Sol y la Yuri evangélica, Don Moen, las primeras grabaciones de Jaci Velazquez, algunos de los discos del grupo Inspiración y algunas cosas hechas por Torre Fuerte, así como algunas otras pocas de Anette Moreno, son dignas de considerarse musicalmente como buenas obras musicales en cuanto a interpretación y contenido. Casi todos los demás intérpretes como Miguel Cassina, el infaltable y polémico Marcos Witt, Marco Barrientos y Jesús Adrián Romero, y su gran número de imitadores, me parece que están instalados en la zona de confort de donde ya no se mueven y pocos elementos novedosos musicalmente muestran en sus producciones. Habrá quien ensalce su mensaje, sus palabras y demás, pero si uno pone atención a las composiciones, la mayoría son bajo el mismo y trilladísimo esquema de speech-canción-speech-canción y así por consiguiente, con baladitas sencillotas y pegajosas cargadas de emotividad y palabras bonitas para causar un efecto en los oyentes. Esperemos que estos artistas den lo que tienen que dar y demuestren que los cristianos podemos alabar al Señor con buena música. Por lo pronto, al respecto, sigo prefiriendo los cantos del himnario.

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