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Lunes 10 de Septiembre del 2007

El Alcohol: Aspectos Negativos (I)
Por Héctor Marín Segura

En la anterior entrega de la columna Espejo nos dedicamos a conocer a muy grandes rasgos algunos aspectos del alcohol, su uso en la industria, algunas características físico-químicas y su desarrollo y preparación en la industria de las bebidas.

En esta ocasión, el aspecto que vamos a tomar en consideración, es precisamente el del consumo de este producto y las implicaciones que esto trae consigo, sus repercusiones en la salud, la psique, la vida familiar y espiritual, así como puntos de vista bíblicos al respecto.

En primer lugar, cabría conocer un poco más sobre lo que provoca el alcohol al ser ingerido, la Wikipedia nos adelanta lo siguiente:

EFECTOS DEL ALCOHOL EN EL CUERPO

1. La asimilación del alcohol por el organismo se inicia desde el momento mismo de la ingesta. Un pequeño porcentaje se absorbe a través de la boca y el esófago.

2. En el estómago los ácidos gástricos disuelven los alimentos y bebidas consumidos. Otro pequeño porcentaje de alcohol es absorbido mientras permanece en el estómago (20 a 30 por ciento del alcohol bebido se absorbe en las vías digestivas superiores y el estómago). El alcohol erosiona la mucosa estomacal. Al quedar desprotegido el estómago, el jugo gástrico y todo lo ingerido producen la sensación de acidez y dolor. Si el ataque a la mucosa se hace constantemente se puede originar una gastritis.

3. En el intestino delgado se absorbe entre el 70 a 80 por ciento del alcohol consumido. Ingresa al torrente sanguíneo y es llevado al hígado por la vena porta.

4. En el hígado las células hepáticas metabolizan el alcohol, transformándolo en sustancia útil para el organismo.

5. El exceso de alcohol ocasiona el desgaste de las reservas de glucógeno en el hígado y los músculos. La falta de glicógeno disminuye los azúcares en la sangre y provoca una sensación de debilidad y agotamiento físico.

6. Al ser insuficiente el trabajo realizado por el hígado el etanol invade el torrente sanguíneo y se esparce por todos los tejidos del cuerpo. Entre 30 y 90 minutos de la ingesta se registra el máximo nivel de alcohol en la sangre.

7. En los riñones el alcohol inhibe la función de la hormona vasopresina, lo que ocasiona que se elimine más agua de la que se ingiere. El agua que el organismo necesita es obtenida de órganos como el cerebro, provocando el fenómeno conocido como resaca.

¿POR QUÉ BEBER?

Una vez que hemos conocido los efectos en el cuerpo, tendríamos que considerar que sin duda la ingesta de alcohol puede ocasionar trastornos en nuestro organismo, en especial si lo hacemos excesivamente y más si lo hacemos con cierta constancia.

La pregunta es... ¿Por qué beber?

Aquí puede responderse de manera simple, que se trata de una costumbre milenaria que se da en diversas regiones del mundo. El hombre ha perfeccionado técnicas para la elaboración de distintas bebidas a lo largo de su historia.

El investigador Jaques Soustelle, en su libro "La Vida Cotidiana de los Aztecas en Vísperas de la Conquista", señala que "(... ) los indios conocían bien(... )el octli (hoy pulque), obtenido de la fermentación del jugo de maguey que resulta bastante parecido a la sidra. La importancia del octli está testificada por el papel capital que desempeñaban en la religión los dioses de la bedida y de la embriaguez, llamados los Centzon Totochtin (cuatrocientos [innumerables] conejos), dioses lunares y terrestres de la abundancia y de las cosechas, así como la diosa del maguey, Mayáhuel. Empero los antiguos mexicanos conocían perfectamente el peligro que significaba para ellos, para su civilización, la bebida alcohólica.(... )"

Los aztecas conocían pues, que la borrachera traía consigo problemas. Más adelante, el autor citado comenta que los placeres de la bebida se otorgaban a "aquellos y aquellas cuya vida activa había terminado y oponiendo en cambio tanto a los jóvenes como a los hombres de edad madura una barrera de castigos terribles".

Los efectos de la borrachera eran conocidos y no deseables en aquella sociedad. Los viejos tenían permitido beber.

EN LA ACTUALIDAD

Pero si en aquel entonces la bebida era sólo para los ya entrados en años, la historia actual nos trae consigo imágenes de jóvenes consumiendo alcohol en los "antros", niños alcoholizados, hombres y mujeres embrutecidos por el licor, etcétera.

Párrafos arriba preguntábamos "¿por qué beber?" Y no dimos una respuesta.

David Cox, en un texto titulado "El Alcoholismo y el Cristiano", señala que la gente bebe por razones sociales y razones de adicción.

Cox señala que las razones sociales son las que enmarcan la vida en comunidad con diversas personas sean nuestros familiares, compañeros de trabajo y demás, que por diversas razones, en general celebraciones de variada índole, recurren a la utilización del alcohol como parte importantísima para llevar el convite en cuestión.

Aquí agregaría que dentro de esas razones sociales se esconden otras que podríamos llamar pretextos.

En México es muy común encontrar un pretexto para terminar hecho un imbécil tras beber sin moderación:

-Porque ya se es mayor de edad.

-Porque se quiere demostrar la hombría.

-Porque se obtuvo un puesto deseado en el trabajo o se consiguió una meta.

-Porque se va uno a despedir de los amigos a quienes no se volverá a ver por un tiempo.

-Porque la novia terminó con uno.

-Porque se va a casar y no tendrá tantas oportunidades para estar con los amigos como cuando era soltero, y una larga lista de etcéteras.

En la mayoría de estos ejemplos se destacan sucesos positivos que sirven como pretexto a algunos para embriagarse.

Las situaciones negativas también juegan su parte y aquí el alcohólico en cuestión decide "ahogar en alcohol" su impotencia, su inoportunidad, su inmadurez, su falta de carácter, su pusilanimidad y su pequeñez y pobreza mental y espiritual.

El alcohólico en este punto, es incapaz de resolver aquello que le aqueja, decide entrar en un reducto en el que la inconciencia y adormecimiento que le provoca el alcohol "resolverán", momentáneamente sus penas.

Cox apoya nuestra opinión al señalar que: "El Alcohol nunca mejora una situación mala. Perjudica cada situación. Simplemente confunde la mente para que se olviden los problemas y asuntos de la vida. Esto no ayuda a la persona a resolver sus situaciones difíciles o problemas".

Es decir, el borracho encuentra una salida que no es salida, sino más bien un escape momentáneo. El problema permanece, el trasfondo que le ha provocado beber ahí sigue, no se ha ido, y el borracho encuentra en el alcohol la forma de desaparecer como persona para convertirse en lo más cercano a una bestia. El raciocino pierde toda razón de ser, trátese de un ebrio ocasional o de uno consuetudinario.

Al despertar, el borracho no ha resuelto nada, por el contrario, quizá haya agravado más el problema o por lo menos ha despertado con menos neuronas y una mayor carga para su hígado.

TIPOS DE BORRACHOS

Como acabamos de señalar, el individuo alcoholizado pierde proporción de la realidad de manera pasmosa, y tal como ocurre en la novela de Robert Louis Stevenson, "El Extraño Caso del Doctor Jeckyll y Mr. Hyde", hay ebrios, hombres y mujeres que cambian radicalmente su carácter al estar bajo la influencia de las bebidas embriagantes.

A continuación, exponemos algunas de esas personalidades adoptadas por los bebedores -según el diario Reforma- entregados al exceso, quizá aquí te veas reflejado o recuerdes a alguien conocido.

El llorón/depresivo: Se sienten maltratados por la vida y la culpa es siempre de hombres o mujeres, según sea el caso.

El exhibicionista: Los que ya bajo el efecto del alcohol comienzan a despojarse de sus prendas de vestir.

Muñec@ feo@: Quienes comienzan a descubrir que no son tan agraciados físicamente como ellos pensaban.

El gallito: Se da entre los hombres, especialmente, quienes quieren buscar pelea al primero que les aparezca en el camino.

El galán: Hombres o mujeres que con unas copas encima, se convierten en grandes seductor@s.

El amistoso: Los que tras unos tragos, se hacen "amigos" de todo mundo.

El pega-posters: El que tras una noche de borrachera, no puede caminar si no se recarga en las paredes.

El estampabanquetas: Los que al salir a la calle tras una papalina, regresan todo el alcohol que consumieron.

Como vemos, cada uno de estos tipos actúa generalmente "en sociedad", ya sea en la reunión familiar, en el bar, en el "antro" o en algún lugar donde se encuentren acompañados de otras personas.

Si analizamos cada una de estas tipologías, encontraremos lo que comentábamos párrafos arriba: Se da un notorio cambio de personalidad en estos individuos y lo peor, muchas veces estos cambios no terminan bien.

LA BORRACHERA

La primera copa puede, muchas veces, convertirse en el preludio no sólo de una borrachera atroz, sino de tragedias innecesarias.

TESTIMONIOS

Estos son algunos testimonios de personas que han vivido las consecuencias de una noche de copas con repercusiones desastrosas. Las tomamos del mismo reportaje del periódico Reforma:

Ignacio Pérez-Salazar: "tenía 17 años, mi primo venía manejando en la carretera de Toluca. Veníamos a México a bailar, de pronto perdí el conocimiento, todo lo que sé es que el coche se volteó, mi cabeza recibió el golpe, quedé en coma un mes y después de ahí tuve que aprender a caminar, hablar, escribir, como un bebé y todo porque mi primo que venía manejando se había tomado una copa de más.(... )

Antonio "Schuster" Quintana: "salí de una graduación bastante tarde, habíamos tomado. A la hora de estar esperando el coche llegaron cinco cuates que nunca había visto en mi vida, se empezaron a meter conmigo, yo les contesté, cuando me di cuenta ya me venían persiguiendo para pegarme. El resultado de esto fueron 27 fracturas en la cara(... )

Nathyelly Aldana: "Fui a una fiesta con dos amigos y bebimos bastante, íbamos de regreso a nuestras casas, mi amiga que venía manejando se alteró, en ese momento yo me recosté en la parte trasera del coche y sé que minutos después fue el impacto. Nos caímos de Altavista a Periférico.(... ) Tenía sangrado interno, colapso de pulmón derecho, fractura de clavícula y cinco fracturas en el anillo pélvico, lo que me impidió caminar durante tres meses; lo peor fue que un amigo falleció.(... )

Como vemos, estos jóvenes juzgaron que pasar el rato con los amigos ingiriendo bebidas alcohólicas era una buena forma de convivir, las consecuencias fueron funestas.

Tal parece que mucha gente no se percata que el beber alcohol e cualquiera de sus presentaciones, traerá modificaciones y alteraciones tanto para nuestro cuerpo, como para nuestra psique.

En el cuerpo, se empezará a sentir pesadez de algunos miembros, a veces quizá alguna jaqueca, algún mareo que puede ir de leve a muy notorio.

Hay ebrios que empiezan a subir el tono de voz, sus miradas se tornan perdidas, distantes, la capacidad para dominar el cuerpo no es la misma, los hay quienes pasadas ya varias copas, comienzan literalmente a babear, a decir incoherencias o también a castigar a los demás con monólogos casi interminables que nunca llegan a una conclusión lógica o concreta.

Peores son los que comienzan a ver cosas distorsionadas o hasta alucinaciones.

Algunos llegan al grado de perder total control sobre su organismo y llegan a orinarse, o a ensuciarse de excremento. Hay de todo.

Perdóname que enumere tantas cosas, pero esto no es ni la décima parte de lo que es el entorno de un individuo alcoholizado.

A esto, hay que agregar otro peligro, que son las bebidas adulteradas, las cuales pueden llegar a provocar la muerte, a veces el mismo día de la ingesta, ya que están fabricadas en laboratorios clandestinos donde se utilizan elementos que no tienen nada que ver con el procedimiento adecuado para la preparación de un vino o una bebida alcohólica.

¿Y LA FAMILIA?

Lo anterior, definitivamente cambia la vida del círculo más cercano del bebedor, que es su familia.

En primer lugar porque, preguntémonos, ¿es un alcohólico un buen ejemplo para la familia, para los hijos, para personas que buscan desarrollarse en la vida?

El problema del alcoholismo es difícil de sobrellevar, especialmente cuando existe la resistencia a poner manos a la obra para ir acabando con ese mal. El alcohol se convierte en la fuente de la que emana la razón de ser del individuo. La mente y el dominio propio se ven reducidos, si no es que eliminados de la psique del borracho.

El individuo alcoholizado ya no ve a su familia como tal. Sólo sabe que son otras personas que interactúan con él, pero que no siente como propias. En esos momentos el alcohólico, al igual que un drogadicto, está "en su mundo", "en su nube", el ebrio abandona su mente y su voluntad para ir en pos de la sustancia que inhibe su pensamiento y la proporción de la lógica y de la perspectiva de la realidad.

El sujeto saca a flote sus traumas, sus resentimientos, su impotencia para poder navegar sobrio en la vida y se convierte en algo parecido a un papel revoloteando conforme al vaivén del viento.

La vicepresidenta de Alcohólicos Anónimos, María Eugenia Rubalcava, comenta al respecto que "hay problemas internos que a veces tenemos como seres humanos, de autoestima, que en esos momentos se ven libres para expresarse".

En efecto, ya con el alcohol en el organismo, el individuo puede de pronto sacar a flote sus insatisfacciones y las molestias que siente que los otros les han dado.

Ahí aparecen las discusiones, las reyertas, los reclamos. Las viejas heridas vuelven a supurar debido a la acción del producto etílico y la amargura aflora a veces en forma de gritos, a veces en forma de manoteos, y a veces en forma de golpes y otras agresiones físicas que pueden variar de magnitud.

La familia entonces, vive de continuo un episodio que se repite casi incesantemente en el que la estabilidad del grupo se ve afectada por la costumbre de uno de sus integrantes de entregarse a la bebida.

Habrá quien diga que no en todos los casos el alcohólico propicia peleas o discusiones. Efectivamente, hay sujetos que al estar beodos, lo único que hacen es bostezar, despedirse de todos e irse a dormir.

Aun así, estas personas también traen problemas a la familia, ya que aunque se les puede considerar "pacíficos", en muchos casos son hombres o mujeres que molestan a los otros con sus actitudes, no cooperan debidamente en el sostenimiento de la familia, y dan un pésimo ejemplo a los más jóvenes.

El alcohólico sin embargo, no lo ve así, para él las molestias causadas a sus familiares son parte del "deber" que ellos supone que sus hijos y cónyuge tienen para con él.

El alcohólico vive la fantasía de que el beber le trae consigo una especie de "poder" sobre los demás, ya que en ese momento logra captar la atención de los que le rodean, no importando cometer cualquier tipo de imbecilidad o proferir un número indeterminado de sandeces.

El problema de tener un borracho en casa no se circunscribe solamente al tener a un individuo que con su sola presencia altera el funcionamiento normal de la familia.

El problema va más allá, especialmente cuando el alcohólico comienza a aquejarse de problemas físicos debidos a la constante ingesta de alcohol. Ahí, el beodo se convierte en una carga mayor para sí mismo y para los suyos, pues ya no se trata del individuo molestoso, sino de un enfermo que requiere atenciones y cuidados, atenciones y cuidados que podrían haberse evitado si el sujeto en cuestión no hubiera caído en las garras del alcoholismo.

Creo, más allá de cualquier otra especulación, que esta es una forma de tratar de establecer dominio sobre los demás por parte de estos individuos, ya que de esta forma obtienen la atención que con el razonamiento no pudieron obtener, ya que no se preocuparon por emplearlo. La tendencia autodestructiva del sujeto alcanza a los demás actores cuando, de alguna forma, a éstos les toca "padecer" la enfermedad del vicioso; esto es, que los familiares del borracho tendrán que sufrir desvelos, situaciones de tensión por las posibles crisis que llegue a padecer el individuo alcoholizado, y la carga moral, física y espiritual que esto representa.

Probablemente en su retorcido esquema de valores, el sujeto problemático crea que si bien está enfermo, no está solo en el padecimiento. Pero lejos de sentirse apoyado o acompañado por la ayuda que le brindan sus familiares, el sujeto llega a pensar que en primer lugar, ellos están obligados a atenderlo, y en segundo lugar, que aunque exista la posibilidad incluso de la muerte, el podría, como coloquialmente se dice, "llevárselos entre las patas".

¿Por qué? Porque para el alcohólico su mundo gira realmente en relación a él. Su fantasía megalómana le hace pensarse en los momentos de borrachera, que es el rey del universo, la persona más especial e interesante, y que los demás no tienen de otra sino callar y aguantar.

Esa actitud egocéntrica en la que sólo buscan satisfacer su deseo compulsivo de beber "para sentirse bien", se ve reflejada en la tergiversación que tiene de cómo deben ser las cosas.

El individuo, en lugar de ver a su familia como una comunidad de apoyo y edificación mutua, ve, con una óptica completamente distorsionada, a un núcleo de individuos con los que convive que están ahí, de una u otra forma, para servirle a la buena o a la mala. Por ello, el sujeto jamás valorará los esfuerzos grandes o pequeños de sus familiares en relación con lo que le ocurra a él, sino que siempre lo verá como cosa natural, pues son sus familiares y no hay nada que agradecerles. Esta actitud descastada no sólo se da, en muchos de los casos, solamente con la familia, sino con las personas que en mayor o menor medida llegan a tenderle la mano. El sujeto menospreciará la ayuda recibida, sea económica, moral o de cualquier otra índole. Cuando se le hace notar lo anterior, el individuo suele reaccionar de manera infantil minimizando los favores recibidos.

Caso contrario, ocurre cuando el sujeto en cuestión se ve humillado por gente que se aprovecha de su condición. Ahí, el ebrio será capaz de llegar al nivel más bajo de degradación mostrándose servil y apocado, mientras que con los suyos asume una actitud altiva y desconsiderada.

Pero ahí no para la cosa. El vicioso del alcohol puede llegar a un extremo de querer vivir para beber, por lo que los pocos ingresos que percibe, los emplea para satisfacer su dependencia del alcohol. Como en todo, dependiendo del ingreso, será la calidad del líquido. Cuando el ebrio no tenga poder monetario para comprar alguna bebida comercial por modesta que sea, el sujeto entonces llegará a actos desesperados como beber el alcohol para curaciones del botiquín familiar, o incluso las lociones (éstas contienen alcohol). Por muy disparatado que esto parezca, esto es real.

Obviamente, todo esto trae repercusiones económicas motivadas por el desinterés en progresar del bebedor, lo que se convierte en una carga más para los que le rodean.

LA VIDA ESPIRITUAL

Esta es una de las partes más dramáticas en un caso de alcoholismo. El ebrio demuestra con sus actitudes un marcado desinterés por la vida propia y la ajena. No le importa que lo vean como lo vean ni nada.

Su moral, su autoestima y su noción de lo bueno y lo malo, de la dignidad y del respeto brillan por su ausencia.

El alcohólico lleva una vida espiritual vacía, alejada de Dios.

Es común, sin embargo, que en países como México, haya ebrios que en un intento desesperado por dejar el vicio del alcohol, vayan a algún templo -regularmente de la religión católica- a "jurar" ante una imagen de un santo o una virgen, que se va a dejar de beber.

En el juramento, por lo regular, el individuo establece un período definido en el que no se beberá una gota de alcohol.

Hay que reconocer que muchos de estos viciosos cumplen su promesa y pese al "antojo", no beben una gota de licor, sin embargo, son muchos los casos en los que apenas cumplido el período de juramento, el individuo pareciera querer ingerir todo el alcohol que no bebió durante ese tiempo.

No obstante, querido lector, esto no es signo de acercamiento a Dios o cosa parecida. Se trata tan sólo de rituales en los que el hombre trata de encontrar una salida por sí mismo a través de un acto en el que se da un presunto carácter espiritual a un problema que, efectivamente afecta la esfera espiritual del ser humano, pero que no va encaminada por los canales adecuados.

Antes que otra cosa, ¿qué dice la Palabra de Dios acerca de quienes hacen de la constante borrachera su forma de vida?

En la Biblia de Jerusalén, en 1 Corintios 6:10, leemos lo siguiente: "ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los ultrajadores, ni los rapaces heredarán el Reino de Dios".

¿Qué quiere decir esto?

Primero habría que definir qué es el Reino de Dios, para poder tener en claro porqué los borrachos no pueden tener el favor de Dios.

En el Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, encontramos lo siguiente respecto al Reino: "En los Hechos la iglesia predica el Reino de Dios (8.12; 20.25; 28.23, 31) como realidad presente y futura (14.22). Pablo habla del aspecto presente del Reino (Ro 14.17; 1 Co 4.20; Col 1.13), pero recalca el aspecto futuro: los malos no heredarán el Reino (1 Co 6.9s; Gl 5.21; Ef 5.5); el Reino vendrá con la manifestación de Jesús en su Segunda Venida (2 Ti 4.1, 18); después de dominar a todos sus enemigos, el Señor Jesús entregará el Reino al Padre para que Dios sea todo en todos (1 Co 15.23-28). La palabra final del Reino se encuentra en el Apocalipsis que relata cómo los reinos de este mundo llegan a ser el Reino de nuestro Señor (11.15; 12.10), a quien se llama Señor de señores y Rey de reyes (17.14; 19.16). Pero Él no reina solo, sino junto con los suyos durante mil años (20.1-10). Después del juicio del gran trono blanco sigue el aspecto eterno del Reino, cuando aparece un cielo nuevo y una tierra nueva (21.1); una existencia en la cual no cabe el mal de ninguna especie (21.27). Este Reino eterno representa la victoria final de la justicia".

Es decir, se trata de ese Reino al que hacemos referencia cuando hacemos la oración del Padre Nuestro, un Reino que nos corresponde como herencia al ser creyentes en Jesús, el Salvador de la humanidad.

Ahora que tenemos claro qué es el Reino, o a qué nos referimos con el Reino, volvamos al punto medular de este artículo: El alcohólico.

La Palabra de Dios, según acabamos de leer, nos dice claramente que, entre otros, los borrachos no heredarán el Reino de Dios.

Cabe aclarar entonces qué es un borracho:

El Pequeño Larousse Interactivo, 2002 nos presenta esta definición:

BORRACHO, A adj. y n. Ebrio: estar borracho.

2. Que se embriaga habitualmente: ser un borracho.

§ adj.

3. Fig. Vivamente poseído de una pasión: borracho de poder.

§ n. m. y adj.

4. Bizcocho empapado de licor.

Es decir, un borracho es un sujeto que bebe hasta embriagarse y/o que cada vez que bebe es para quedar embrutecido por el alcohol.

Así pues, el fin inmediato de la existencia del borracho es que no gozará de las promesas que Dios nos tiene reservadas a todos los que creemos que Jesucristo es el Salvador. En otras palabras:

Mateo 13 49 y 50 dice: "49Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos, 50y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes"

Terrible, ¿no? Terrible porque estamos hablando de un lugar de tormento que, aunque pretendamos suavizarlo, no es otro sitio que el infierno mismo.

Sin embargo, hay esperanza, pero antes de llegar a ese punto, veamos qué es lo que se ha hecho para combatir este mal que sufre la humanidad...

MEDIDAS CONTRA EL ALCOHOLISMO

Una de las medidas que prácticamente está en desuso en el mundo es la de la ley seca, la Wikipedia dice al respecto lo siguiente: "Es una famosa y controvertida medida que han aplicado ciertos Estados durante la historia, la cual consiste en la ilegalización de la fabricación, elaboración, transporte, importación, exportación y la venta de alcohol.

"Por lo general, las leyes secas, al prohibir el consumo de alcohol y no ofrecer oferta a la demanda existente, genera mercados negros, los cuales consiguen el licor en otros lugares donde se produce, lo introducen ilegalmente y lo venden para satisfacer tal necesidad a un precio más alto, debido a que en cualquier caso, la demanda sigue siendo más alta que la oferta.

"La prohibición más importante y mediática fue la enmienda XVIII a la Constitución de los Estados Unidos, apoyada por numerosos activistas antialcohol como Carrie Nation. La prohibición provocó un auge considerable del crimen organizado. Un buen ejemplo de esto fueron Al Capone (inspiración de infinidad de películas, tales como Los intocables de Eliot Ness) u otros jefes mafiosos estadunidenses. Un año después de la ratificación de esta enmienda quedaron prohibidas la manufactura, venta, transporte, importación y exportación de licores intoxicantes para ser usados como bebida en los Estados Unidos y en todo territorio sometido a su jurisdicción. Fue ratificada en 1919, derogada en 1933 y ratificada su derogación con la XXI enmienda de la Constitución norteamericana".

Países como México recurren a la ley seca en ocasiones especiales como ciertos días feriados o fechas en que se llevarán a cabo comicios.

Las tiendas departamentales "cierran los accesos" a las secciones donde se encuentran las bebidas alcohólicas y los establecimientos que llegan a comercializarlas reciben fuertes multas.

Lamentablemente la psicología hedonista de quienes buscan satisfacer su deseo de beber, hace que muchos sean "previsores" se provean de licor para esas condiciones, como si eso que hacen fuera una gran hazaña, tal parece que hicieran hincapié en esta sentencia bíblica: "comamos y bebamos, porque mañana moriremos" (1 Cor. 15:32).

Esto quiere decir que la ley seca en sí misma no es suficiente para repeler el problema de la bebida, aun cuando fuera del tipo de la que se impuso en Estados Unidos como ya vimos.

Empresas dedicadas a la venta y producción de vinos, cervezas y licores como Casa Cuervo, han sido castigadas por las autoridades por no contar con permiso para su publicidad, por incluir a jóvenes menores de 25 años en sus anuncios y por utilizar imperativos.

Instituciones gubernamentales como la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), mandan constantemente verificadores a expendios, fábricas, bodegas, almacenes, cantinas, bares, centros nocturnos y todo tipo de lugares donde se produzcan bebidas alcohólicas, con el fin de establecer si las bebidas que se comercializan cumplen los requisitos, en este caso, fundamentalmente de etiquetado comercial.

Los verificadores de Normas Oficiales Mexicanas de la Profeco revisan que las botellas cuenten con la siguiente información:

-De qué producto de trata (brandy, ron, tequila, etc.).

-Marca.

-Domicilio del fabricante o productor.

-Contenido del envase (expresado en litros o mililitros).

-Volumen de alcohol de la bebida en cuestión.

-Número de lote de la(s) botellas(s) revisadas.

Esto es muy importante, sobre todo para verificar que no se vendan productos apócrifos que pudieran causar daño a la salud y/o a la economía de una comunidad de consumidores.

Por otra parte, existen los grupos de Alcohólicos Anónimos (AA). Respecto de esta organización, Cox, cuyo libro ya mencionamos, comenta:

"En A.A., usan la Biblia para ayudar a los alcohólicos a recuperarse del alcoholismo. Por esto ¿lo aceptamos como de Dios? Pues, no. Hay muchos en este mundo que usan la Biblia, y pretenden de hacer buenas cosas pero son maestros de falsa doctrina.

"Preguntamos, ¿Los que asisten a A.A. van a escuchar la verdad de Dios, el evangelio de Dios, y el evangelio que escuchan será lo mismo de la Biblia? Sinceramente en ninguna forma. Ellos no predican a Jesucristo como el único Salvador, y hasta que no quieren que mencionen el nombre de Jesús o que la salvación en Jesucristo sea la única salvación que hay. Ellos tienen personas de todas las religiones, y "no quieren ofenderles" con la verdad que Jesús es el único camino. Entonces vamos a revelar lo que es Alcohólicos Anónimos, un grupo que no tiene el verdadero evangelio, sino que engañan, usan a Dios, y el concepto de Dios, y entonces ¿Cómo podemos esperar que llegue a un buen fin?"(... )

Le concedo a Cox el beneficio de la duda, mas no estoy de acuerdo con él.

Alcohólicos Anónimos no es una iglesia ni un centro, refugio o retiro espiritual, sino una institución que se da a la tarea de atender a personas con problemas de alcoholismo.

¿Qué fin persiguen? Que ellos mismos nos contesten:

A continuación, el Preámbulo Sugerido para los Doce Pasos:

"Los Grupos de Familia Al-Anon son una hermandad de parientes y amigos de alcohólicos que comparten sus experiencias, fortaleza y esperanza, con el fin de encontrarle solución a su problema común. Creemos que el alcoholismo es una enfermedad de la familia, y que un cambio de actitud puede ayudar a la recuperación.

"Al-Anon no está aliado con ninguna secta ni religión, entidad política, organización ni institución; no toma parte en controversias; no apoya ni combate ninguna causa. No existe cuota alguna para hacerse miembro. Al-Anon se mantiene a sí mismo por medio de las contribuciones voluntarias de sus miembros.

"En Al-Anon perseguimos un único propósito: Ayudar a los familiares y amigos de los alcohólicos. Hacemos esto practicando los Doce Pasos, dando la bienvenida y ofreciendo consuelo a los familiares de los alcohólicos y comprendiendo y animando al alcohólico".

Luego entonces, ellos mismos señalan que no son una iglesia, ni una religión o secta, y por ello no proclaman el evangelio. Creo que en todo caso, quizá la explicación del por qué hablan del Dios de la Biblia, es por algún tipo de influencia cultural. Pero debemos tener claro que dicha organización no tiene como meta otra cosa mas que ayudar a los familiares y amigos de los alcohólicos.

Hacen referencia a los "Doce Pasos", que son:

"El estudio de estos Pasos es esencial para progresar en el programa de Al-Anon. Los principios que abarcan son universales y se aplican a toda persona sea cual fuere su credo. En Al-Anon, nos esforzamos por lograr una comprensión cada vez más profunda de estos Pasos y oramos para adquirir sabiduría para aplicarlos a nuestra vida.

"1. Admitimos que éramos incapaces de afrontar solos el alcohol, y que nuestra vida se había vuelto ingobernable.

"2. Llegamos a creer que un Poder Superior a nosotros podría devolvernos el sano juicio.

"3. Resolvimos confiar nuestra voluntad y nuestra vida al cuidado de Dios, según nuestro propio entendimiento de Él.

"4. Sin temor, hicimos un sincero y minucioso examen de conciencia.

"5. Admitimos ante Dios, ante nosotros mismos y ante otro ser humano, la naturaleza exacta de nuestras faltas.

"6. Estuvimos enteramente dispuestos a que Dios eliminase todos estos defectos de carácter.

"7. Humildemente pedimos a Dios que nos librase de nuestras culpas.

"8. Hicimos una lista de todas las personas a quienes habíamos perjudicado, y estuvimos dispuestos a reparar el mal que les ocasionamos.

"9. Reparamos directamente el mal causado a estas personas cuando nos fue posible, excepto en los casos en que el hacerlo les hubiese infligido más daño, o perjudicado a un tercero.

"10. Proseguimos con nuestro examen de conciencia, admitiendo espontáneamente nuestras faltas al momento de reconocerlas.

"11. Mediante la oración y la meditación, tratamos de mejorar nuestro contacto consciente con Dios, según nuestro propio entendimiento de Él, y le pedimos tan sólo la capacidad para reconocer Su Voluntad y las fuerzas para cumplirla.

"12. Habiendo logrado un despertar espiritual como resultado de estos Pasos, tratamos de llevar este mensaje a otras personas, y practicar estos principios en todas nuestras acciones".

Estos son pues, los Doce Pasos.

Como podemos observar, estos Doce Pasos parten de la postura de quien está consciente del problema que padece y hace padecer a otros.

Hay que tener en cuenta, sin embargo, que existen algunos lugares que supuestamente pertenecen a AA o a grupos similares, donde lejos de ayudar al alcohólico, hacen de éste un ser desgraciado el cual es vejado, agredido en sus más esenciales derechos, tal y como puede leerse en el libro "Sesenta Días en el Infierno", de Felipe Victoria Zepeda, donde narra las actividades ilícitas en que incurre un Grupo de 24 Horas de Alcohólicos Anónimos.

Este tipo de lugares, conocidos también como "anexos", son encabezados por gente sin preparación -y también sin principios éticos- que, recurren en su "terapia" de tratamiento a los alcohólicos, sesiones de golpes, torturas físicas y mentales, que en ocasiones llevan al alcohólico a la muerte.

En este sentido, querid@ lector@, ten cuidado a donde lleves a tu amigo o familiar.

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