La Necesaria Disciplina
Por Héctor Marín
¿Has visto las noticias últimamente? Habrás notado que constantemente se menciona la
palabra “crisis”. La escuchas en ámbitos que van desde el futbol hasta la economía y en
las estrategias políticas de cada país.
Irremediablemente se escucha que hay más desempleo, robos, suicidios, violaciones y
más fenómenos que hablan de un retroceso en lo que llamamos “civilización”.
Mucho de lo que ocurre es directamente culpa nuestra al cooperar para que los jóvenes
de hoy se sumen al nuevo pensamiento hedonista y busquen el placer como una meta.
Y no se trata solamente de la sociedad laica, sino que el cristiano actual cede cada
vez más terreno a los placeres cotidianos que los demás practican justificándose con el
hecho de no cometer los excesos que otros perpetran.
La educación de los niños se ve cada vez más relajada gracias a los métodos de
enseñanza escolarizada que dictan que el llamarle la atención a un pequeño es sinónimo de
agresión y que por lo tanto es mejor esperar a que los niños se den cuenta cuando hacen
las cosas mal para que posteriormente no las sigan haciendo.
Se ha dejado entonces la tarea de educar a nuestros hijos a la escuela como
institución y a la televisión como niñera mientras el padre de familia está fuera del
hogar y la madre está atareada con las labores domésticas o trabajando también fuera de la
casa.
No es difícil ver cada día más hogares desintegrados por la falta de tiempo para estar
juntos o un sinfín de complicaciones que dejan en los niños huellas difíciles de borrar.
A cambio de esos errores, muchos padres conscienten indiscriminadamente a sus hijos y
celebran cuanta cosa hagan sea buena o mala. Personalmente he visto madres que en
reuniones sociales platican con sus amigas acerca de cómo Jorgito o el nombre que te
guste, fumó su primer cigarro; la primera vez que Alfonsito se emborrachó en una fiesta a
los 12 años o la actitud de la quinceañera Maricarmen la primera vez que no durmió en
casa. Pareciera que hay padres que se recrean en este tipo de acontecimientos sin ver que
lo que hacen no es sino abrirles las puertas del vicio y la degeneración a individuos que
alguna vez tendrán que tomar decisiones dentro de la sociedad.
Al respecto, en Houston, el Departamento de Policía de Texas estableció unas reglas
para los padres que quisieran hacer de sus hijos unos delincuentes:
"Dad a vuestros hijos lo que quieran, así crecerán con la creencia de que el mundo
les debe la vida. Cuando digan malas palabras, reíros y decidles que son
ingeniosas. Dejadles leer todo lo que caiga en sus manos;
cuidad que sus vasos estén esterilizados, pero dejad
que su cabeza se alimente en la basura. Pelead con
frecuencia en su presencia, así no se sorprenderán tanto
cuando posteriormente el hogar se derrumbe. Dad a
vuestros hijos todo el dinero que quieran y nunca
permitáis que se lo ganen por su cuenta. Poneos de su
parte ante los vecinos, maestros y policías que los
reprendan por algún motivo justificado."
Hasta aquí la sugerencia de dicha corporación policíaca. Dios, en su palabra escrita
que es la Santa Biblia, recomienda lo siguiente en el libro de Proverbios 22:6:
Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.
Educar a tu hijo no corresponde del todo a la institución a la que asiste a tomar
clases, ni mucho menos a la televisión, sino a lo mejor que puedas darle de ti mismo para
lograr que llegue a ser un hombre o una mujer de bien.
Es una gran responsabilidad, pero también una gran oportunidad que te llevará tiempo y
paciencia. No temas el que los demás critiquen la forma en la que educas a tus hijos, pide
la guía y el amor divinos y verás que con disciplina puedes ver crecer gente
suficientemente fuerte para desafiar las fuerzas destructivas del universo.
Cualquier comentario, sugerencia u opinión sobre este artículo, puedes enviarlo
a revistaespejo@iglesiatriunfante.com.
También te esperamos en nuestra página web http://revistaespejo.iglesiatriunfante.com . En ella encontrarás información de actualidad.