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El Salvador, 4 de Diciembre del 2002.
¡Oh cuánto amo yo tu Ley! Salmo 119:97 Rafael Iraheta
Existe una controversia hoy en día sobre la vigencia de la Ley de Dios en la vida del cristiano. Reconociendo que este es un tema controversial tratare de partir de un punto en común, el cumplimiento de la ley no salva a nadie; El apóstol Pablo es muy claro en declararlo en la epístola a los romanos capitulo 3 verso 28 (R.V 1909) Así que, concluimos ser el hombre justificado por fe sin las obras de la ley. Pero la iglesia de hoy en día ha olvidado el concepto de libertad que la Santa Escritura declara, no podemos ni debemos olvidar que Cristo nos liberto de la esclavitud del pecado, es correcto entonces decir que estar en Cristo es libertad y Santiago nos dice: Mas el que hubiere mirado atentamente en la perfecta ley, que es la de la libertad, y perseverado en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este tal será bienaventurado en su hecho. Santiago 1:25. La ley de Dios es la ley de la libertad, este es un hecho que no podemos eludir, en el antiguo testamento luego de que el pueblo de Israel fue hecho libre por la esclavitud en Egipto fueron llevados por Dios al sinai para darles LA LEY, la que los guiaría en su nueva libertad. Ningún hombre puede vivir sin ley, no es ley versus no-ley, sino más bien La ley de Dios versus otra ley (leyes religiosas, de pueblos o ideologías). Ezequiel lo ilustra muy bien cuando dice: Y sabréis que yo soy Jehová: porque no habéis andado en mis ordenanzas, ni habéis hecho mis juicios, sino según los juicios de las gentes que están en vuestros alrededores habéis hecho. Ezequiel 11:12. Este es un punto determinante, ¿cómo caminamos en la vida Cristiana bajo su Ley o bajo las costumbres de las gentes que están a nuestro alrededor?. El carácter de Dios esta revelado en su Ley, El ha dicho No mentiras porque El es verdad, no es una ley antojadiza sino la que determina lo bueno y lo malo sobre la base de lo que Dios es en esencia, no sobre la base del criterio humano. En las ultimas generaciones hemos visto como la iglesia se ha vuelto hacia un antinominianismo y ha olvidado al definidor de ley y moralidad, el creyente dice así mismo: “No tengo ley” y rechaza ponerse bajo la ley de Dios pues dice él estoy bajo la gracia sin darse cuenta que voluntariamente se pone bajo otra ley impuesta por otro dios. Luego nos preguntamos porque la iglesia se encuentra en la situación actual y no nos damos cuenta que es algo que hemos creado nosotros mismos al alejarnos de la única Ley que puede definir el standard de lo que es justo y correcto. Fiel al Rey y a su Ley,
Rafael Iraheta
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